Jon Maia

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Obra elegida

 La película era la política, 1945. Pintura al óleo sobre tela, 135 x 162,5 cm. Juan Antonio Aguirre.

En La película era la política, de 1980, una frase paradójica, más bien un juego de palabras, se inscribe con grandes caracteres en la parte superior de la escena galante. En la imagen, un caballero con frac besa apasionadamente a una joven bailarina que parece haber detenido su giro para recibir la caricia en su mano. Al contrario de lo que pudiéramos imaginar, el ambiente en el que se desarrolla la escena es agrario o, más exactamente, hortelano y, además, tres estrellas de este firmamento local aluden a tres formas de autoritarismo: falangismo, nacional-socialismo y estalinismo. Un sistema de contrastes relacionados y una forma de encabalgamiento de sorpresas: el tejido pictórico remite a la herencia matissiana; la narración, a la alta comedia de Hollywood y los signos políticos, en una descontextualización ya característicamente posmoderna, a una reinterpretación en clave política de la comedia cinematográfica. En parodias como ésta, Aguirre ridiculiza el "compromiso político" de cierta pintura y muestra la irrelevancia social de su práctica.

 

La estructura de la memoria, 1951. Cemento/Plomo, 148 x 82 Ø cm. Fernando Sinaga.

En La estructura de la memoria, de 1987, el chorreado blancuzco sobre la estructura tubular introduce un grado de expresividad y de tensión considerables, como si el artista hubiera querido materializar la energía pero también la complejidad de la mente. Este objeto tiene, por otra parte, un cierto aire duchampiano: su forma troncocónica le aproxima al célebre portabotellas del artista francés. Y no debe olvidarse que casi siempre los ready-made son portadores de temas. Lo que distancia la estructura de Sinaga de aquellos es la ideación ex novo del objeto, su tratamiento plástico, así como la ausencia de ironía.