Las viñetas se llenan de ciencia

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Mr. Fantástico (Reed Richards)

Hijo de científicos, desde pequeño ya eran evidentes sus dotes. A los 20 años poseía varios doctorados en bioquímica, ingeniería, física y matemáticas.

Desafortunadamente tantos conocimientos no le sirvieron de nada, no pudo prever la fuerte radiación cósmica a la que se vería expuesto junto a los otros miembros de los 4 Fantásticos, en uno de sus viajes por el espacio. Tras el accidente, Reed ganó la habilidad de convertir su cuerpo en una sustancia maleable que le permitiría estirar, comprimir, ampliar, deformar, alargar o remodelar su forma física a voluntad. Su poder le permitiría estirar sus extremidades, cuello y torso a la fantástica longitud de cientos de metros, más allá de los 500 m.

Su forma maleable le hace relativamente inmune a la mayoría de los impactos convencionales, por ejemplo, los disparos de balas en su cuerpo tienden a rebotar, también puede contener pequeñas explosiones, claro que es posible herirlo pero tienen que ser ataques muy poderosos. Los reflejos y la velocidad de Reed también están muy por encima de los límites humanos, uniendo la flexibilidad a sus reflejos, Reed puede esquivar objetos que vuelen a gran velocidad.

 

La realidad indica que el colágeno, que forma nuestra piel, tiene un índice de elasticidad que nunca podrá cambiar y que difícilmente lleguará a los niveles del superhéroe. Además, el calcio tiene una elasticidad aún menor. Por lo tanto, estas habilidades son científicamente imposibles, en cambio una de las mayores proezas de este personaje ya es real, la de crear vida.

 

Crear vida

El ADN constituye los cimientos de la vida y está compuesto por  cuatro elementos diferentes: adenina, tiamina, guanina y citosina.

Un grupo de científicos ha trazado un mapa de cómo se ubican esos elementos, para luego poder coger uno por uno, ordenarlos y trasplantarlos a otra célula. La nueva célula sí tiene algunas diferencias respecto al original: se han eliminado catorce genes que evitan que se convierta en un agente infeccioso. Si se es capaz de ordenar millones de esos elementos y trasplantarlos a una célula para cambiar su información genética, también se podrán diseñar células que contengan información nueva para que desarrollen otras tareas. Craig Verter, científico que forma parte de este proyecto, quiere crear un tipo de alga que convierta el CO2 de la atmosfera en combustible o diseñar otra célula que se alimente de desechos y se utilice para limpiar ríos contaminados.