Las viñetas se llenan de ciencia

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Dr. Manhattan

Jonathan Osterman, físico nuclear que desarrollaba su trabajo de investigación en el área de los campos intrínsecos de la materia durante la década de los años 50 del siglo XX, sufre un accidente desafortunado, en el que queda atrapado en la cámara de su laboratorio.

Osterman sufre la total extracción de su propio "campo intrínseco”, desintegrándose por completo. Dado oficialmente por muerto, logra milagrosamente recomponer su estructura atómica, bajo una nueva apariencia y dotado de asombrosos superpoderes. Rechaza llevar un uniforme de superhéroe, por lo que irá desnudo y rodeado de un resplandor azulado, que a partir de entonces será conocido por el mundo como el Doctor Manhattan. Este se graba en la frente el esquema del átomo de hidrógeno, un homenaje al físico danés Niels Bohr.

Campos intrínsecos

En la naturaleza existen cuatro interacciones o fuerzas, la gravedad, la fuerza electromagnética y la fuerza nuclear fuerte y débil.

La más fuerte de todas ellas, a nivel atómico, es la nuclear fuerte. Esta sería la energía que un laboratorio debería crear para romper los campos intrínsecos. Sería necesario un acelerador de partículas un billón de veces más potentes que el CERN para lograr esto, algo que está fuera de nuestro alcance. Pero, si se pudiera hacer, las consecuencias sería que el Dr. Manhattan sería desintegrado a un nivel subatómico y no podría volver a recuperar su forma. La desintegración de sus átomos podría hacer que al reconstruirse perdiera electrones de alta velocidad que le darían una apariencia azul en un fenómeno que se conoce como radiación de Cerenkov. Básicamente esto sucede cuando una partícula viaja a una velocidad mayor que la de la luz en un medio determinado (la velocidad de la luz en el agua es menor que en el aire, por ejemplo). El resultado sería similar a la explosión que se ve observa al romperse la barrera del sonido.

Más información en "La ciencia detrás del Dr. Manhattan de Watchmen".