Las viñetas se llenan de ciencia

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Doctor Octopus

Otto Octavius, renombrado  físico nuclear, inventor y especialista en investigaciones atómicas. Uno de sus diseños más aclamados fueron sus brazos mecánicos que se podían controlar directamente con el pensamiento. Estos tentáculos eran resistentes prácticamente a cualquier cosa, pero en una de las pruebas del dispositivo, una fuga de radiación causó una explosión que fusionó los tentáculos al cuerpo de Otto Octavius, con una segunda consecuencia: el cerebro del científico se reconectó para poder dominar las nuevas extremidades. Esta reconexión daño tanto su cerebro que le llevó a una vida de crimen y violencia.

Ciborg

Sus brazos mecánicos y su implante en el cerebro hacen de Otto, un ciborg.

La palabra ciborg, de origen inglés, es la unión de cibernetic y organism; organismo cibernético. Esta palabra fue utilizada por primera vez por la NASA en los años sesenta mientras investigaban de qué modo podían mantener vivas a las personas en el espacio. Desde 1930 existen máquinas que simulan la actividad del corazón y pulmones, además, los riñones artificiales o marcapasos ya eran una realidad con la que podían trabajar. En las décadas siguientes, los ingenieros han ideado reemplazos para articulaciones, válvulas cardíacas, venas, piel sintética, sangre artificial y hasta músculos de polímero y metal.

Kevin Warwick, director del Laboratorío de Robótica de la Universidad de Reading y el autor del libro Yo, ciborg, se ha llegado a implantar cien electrodos de silicona en la muñeca (en el nervio mediano). Desde los electrodos 22 cables se extienden casi hasta el hombro, y bajo la piel, para conectarse ya fuera de su cuerpo a  un conjunto de amplificadores y filtros que convierten los impulsos electroquímicos que llegan a su nervio mediano, en señales digitales.

En un principio, se pensaba que para poder mover un brazo había que encontrar la zona del cerebro que controlaba ese movimiento, pero el neurocientífico Andrew Schwartz, de la Universidad de Pittsburg, asegura que “cada vez que realizamos un movimiento todas las neuronas cambian su actividad de un modo específico”.

Al estudiar cientos de neuronas, pudieron crear un algoritmo que pudiera identificar los patrones de las señales relacionados con cada movimiento. Según Schartz “Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta que crear prótesis neuronales era algo posible”, quien afirma que es cuestión de timepo que se puedan implantar microelectrodos biocompatibles en el cerebro humano.

El doctor Amerin Aprilkian controló, vía vídeo, los brazos de un robot para realizar una operación quirúrgica.