Cine documental o el tratamiento creativo de la realidad

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El documental norteamericano de la Depresión y el New Deal

Durante los años 30 y 40 el documental tuvo un marcado contenido político coincidiendo con dos hechos principales: La Gran Depresión, una crisis económica mundial que se prologaría durante la década de 1930 y en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, y el New Deal, nombre dado por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt a su política intervencionista, para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos.

Madre inmigrante. Dorothea Lange (1936).Caída de la Bolsa de Nueva York (1929).Franklin D. Roosevelt.

Los grandes estudios norteamericanos entregaban cada año por contrato 52 películas, y otros tantos cortometrajes y noticiarios a las salas de todo el mundo.  Estos noticiarios tenían un contenido  normalmente de entretenimiento y espectáculo, sobre todo porque los directores ejecutivos pensaban que la controversia podría generar trastornos.  En 1931 la Fox Corporation publicó un documento en que se prohibía exhibir en sus salas noticieros que tuvieran un contenido controvertido.

Ante este panorama en 1930 se fundó en la ciudad de Nueva York la Liga de Trabajadores Cinematográficos y Fotográficos, que rápidamente se extendería a otros lugares.  Los despidos, las huelgas y las protestas fueron documentadas por las ligas y comenzaron a exhibirse en algunas salas bajo en nombre de “Noticiario de los trabajadores”.  En 1934 las Ligas de Cinematografía y Fotografía se reunieron en Chicago para organizar una Conferencia Cinematográfica Nacional con el objetivo de exhibir y discutir  40 rollos de películas hechas en anterior año.

En 1933 Franklin D. Roosevelt  es elegido presidente de los Estados Unidos  y a partir de ese  momento la documentación visual promovida por las ligas contará con el apoyo oficial.  Uno de los primeros ejemplos fue Hands (Manos, 1934) de Ralph Steiner y Willard Van Dyke.

Posteriormente se realizaron proyectos más ambiciosos patrocinados por AR, Administración del Restablecimiento, que se ocupaba de vendavales de polvo, de la erosión y las víctimas humanas.  Al frente de su división informativa estaba Roy Stryker encargado de un grupo de fotógrafos como Dorothea Lange, Walters Evans o Carl Mydans. Comenzaron a recorrer el país mostrando a la nación la devastación y la miseria de los campos.

En 1936 el norteamericano Pare Lorentz  dirigió The Plow That Broke the Plains (El arado que labró las llanuras), documental que  analizaba las causas de las tormentas de arena que arrasaron la zona central de los Estados Unidos en los años 30. Dos años después rodó The River (El río)  documento que analizaba la importancia del río Mississippi en la historia de los Estados Unidos, a la vez que criticaba la degradación ambiental por cultivos abusivos y la sobreexplotación de los recursos forestales. La cinta tuvo un gran éxito y obtuvo varios premios como el de mejor documental en el Festival de Venecia de ese año. Cuando el presidente Franklin D. Roosevelt vio el filme le felicitó y juntos planearon la creación de un Servicio Cinematográfico de los Estados Unidos para hacer filmes de esa clase.

En ARTIUMEl arado que labró las llanuras (1936).El río (1937).

Fueron varias las películas que el servicio cinematográfico rodó como La energía y el país o La tierra de Robert Flaherty. Sin embargo en 1940, el Servicio Cinematográfico de los Estados Unido terminó desapareciendo debido a que la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes estadounidense suprimió  el  presupuesto que tenía asignado para ellos. De esta manera el gobierno renunciaba a la hegemonía que tenía en la producción de documentales. La actividad fílmica volvió a manos de las empresas privadas.

En estos años el grupo más prolífico en la producción de documentales fue el Frontier Films, un grupo formado por antiguos componentes de las Ligas de Cinematografía y Fotografía.  Algunas de las producciones de Frontier Films fueron People of the Cumberland (Gente de Cumberland)  de Sidney Meyers y  Jay Leyda,  película sobre la Escuela Folklórica que promovía la sindicalización de los montañeses de Cumberland, y Native Land (Tierra nativa) de Paul Strand y Leo Hurwit, sobre las violaciones de derechos civiles tratadas en las vistas de causas judiciales.

Tierra nativa (1942).Gente de Cumberland (1938).En ARTIUM

Mientras esto sucedía en los Estados Unidos en Europa el cine documental continuó mostrando un desarrollo paralelo. Los filmes en defensa de alguna causa eran rodados como una película muda a que luego se le añadía una voz en off. En España Luis Buñuel realizó el documental con voz en off Tierra sin pan o Las Hurdes (1932) que fue prohibida a causa de la descripción que hacía de esta tierra. Este recurso de voz en off también fue empleada en la película belga L’ile de Pâques (La Isla de Pascua, 1935) de John Ferno o en la francesa La vie es à nous (La vida es nuestra, 1936). Entre los cineastas que abogaron por una causa  destacó la del holandés Joris Ivens. Ya desde sus primeras películas mostró un gran interés por las cuestiones sociales.