Pablo Gargallo

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Obra

 Pablo Gargallo ha sido, junto con Julio González, uno de los escultores de vanguardia más innovadores que ha visto nuestro país. Logró unos resultados admirables fundiendo metales, pero su gran aportación a la escultura contemporánea fue el modelado de chapas de metal para crear con ellas obras tridimensionales. Recibió una formación de carácter tradicional, lo que le marcó en toda su carrera. A pesar de que buscó la innovación e investigó nuevas técnicas escultóricas, siempre tuvo presentes los principios fundamentales de la escultura.

 En contra de lo que se afirma en muchas biografías del artista, su padre no era herrero, por lo que él no pudo aprender a trabajar el hierro en su infancia. Tuvo su primer contacto con la escultura en Barcelona, en el taller del maestro Eusebi Arnau. Compaginaba este aprendizaje con clases nocturnas de dibujo, que pronto dieron sus frutos. Trazaba sus apuntes y bocetos en lugares públicos, donde tomaba como modelos a personajes anónimos que, sin que ellos mismos lo supieran, le servirían posteriormente para elaborar sus esculturas.

 Gargallo colaboró con algunos de los arquitectos más reconocidos del momento en la decoración de los edificios que ellos construían. Siendo todavía aprendiz en el taller de Arnau, es muy probable que trabajase en el retablo de la iglesia de Santa Engracia de Zaragoza. Posteriormente, ya de forma individual, realizó diversas figuras y relieves para la fachada y el interior del Hospital de San Pablo de Barcelona, obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Colaboró con este mismo arquitecto en las obras del Palau de la Música Catalana, y compuso cuatro relieves para la fachada del teatro Bosques, en los que realizó su autorretrato, acompañado de los retratos de sus amigos Novell, Reventós y Picasso. También son obra suya los grupos escultóricos de la fachada del Teatro Principal de Terrassa.

  Los problemas pulmonares que padecía Pablo Gargallo limitaron también su producción artística, ya que durante un tiempo sólo pudo realizar obras de mediano tamaño. Al poco tiempo de casarse, su enfermedad se agravó, pero lejos de amilanarse, se dedicó a realizar trabajos de orfebrería, produciendo numerosas joyas y broches que luego expuso en la joyería Valentí, consiguiendo vender todas sus creaciones.

 El reencuentro con Picasso en el viaje que Gargallo realizó a París en 1907 fue fundamental para el desarrollo posterior de su obra. Este año fue el del encuentro entre Braque y Picasso, que dio como fruto el nacimiento del cubismo. Gargallo pudo apreciar las nuevas creaciones de su amigo, que le impactaron profundamente, y le inspiraron para realizar su primera máscara, Pequeña máscara con mechón, empleando chapas de cobre, técnica pionera que Gargallo llegó a dominar con total genialidad. En esta pequeña escultura ya se pueden apreciar algunos elementos, como la estilización de las pestañas y el cabello, que fueron característicos de la obra de Gargallo.