Jean-Luc Godard

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Biografía


Jean–Luc Godard nació en París el 3 de diciembre de 1930. Educado en el seno de una familia protestante, gozó de un estatus burgués, su padre era médico y su madre pertenecía a una familia de banqueros, lo que comprensiblemente marcará de alguna forma sus creaciones. Se formó en el Liceo Buffon de su ciudad natal, en Nyon, Suiza, y en La Sorbona, donde se graduó en Etnología.


Gracias a su acomodada situación familiar Jean-Luc pudo dedicarse al cine, su gran pasión, llevando acabo ideas tan originales como la creación de la Gazette du Cinéma, junto a Rohmer  y Jacques Rivette, conocidos también como “la banda de Scherer”. Ello le permitió ganarse la vida humildemente aunque también trabajó como obrero en la construcción del embalse de Grande-Dixence. Los años cincuenta son para Godard el despegue de su carrera como director cinematográfico. En 1950 publicó sus primeros textos, entre junio y octubre, en la Gazette du Cinéma y poco después realizó su primer corto, Opération Béton, seguido de Unne femme coquette, de 1955, Le coup du berger, de 1956, Tous les gaçons s’appellet Patrick, de 1957. Durante este periodo Godard realiza una serie de declaraciones un tanto provocativas, así en Tribune de Genève se publicaron afirmaciones sobre el joven director que lo acusaban de haber robado cámaras de televisión de Zúrich, agujereado una caja de caudales, vendido algunos cuadros de Auguste Renoir hurtados a su abuelo el banquero e incluso fue acusado de haber robado los fondos de los Cahiers du Cinéma, por lo que habría sido encerrado en una prisión de Ginebra.


Como posteriormente se observó, Jean-Luc fue considerado un cineasta provocador cuya actitud profesional rompió con los moldes establecidos en su disciplina creando a su paso tanto ardientes seguidores de sus obras como radicales detractores. Fuere como fuere, Godard no ha dejado nunca de impactar y suscitar impresiones de muy diversa índole.


Desde muy joven mantuvo relación con los Cahiers du Cinéma, denominado como “...un medio cerrado, febril y apasionado...”, participó en esta como en Arts, con artículos muy polémicos. Defienden la figura del autor, reconociéndole el derecho de creación, es decir, autor es aquel quien dirige el filme, quien busca contar historias, hechos, pero de diferente manera, romper con las formas convencionales, abrir una puerta a la creatividad y explorar otras posibilidades, crear al mismo tiempo que se idea, hacer frente a las necesidades según van surgiendo. Se trata de una tendencia innovadora que propone la fusión de documental con ficción, que busca otros rostros, otros personajes y que aúna el azar de la creación con los medios existentes.


 Como él mismo afirmó, le interesan los filmes diferentes, “fallidos y regulares”, entre sus directores preferidos destacan Nicholas Ray, Bergman o Jean Renoir. El estilo godardiano está siempre ligado a sus escritos, textos que redacta a lo largo de toda su vida y trayectoria, siendo éstos fiel reflejo de sus pensamientos y su forma de concebir el séptimo arte, puesta en escena de su provocadora creatividad.


El cine de Godard se caracteriza por su irreverencia y rebeldía respecto al montaje considerado clásico, hay quienes lo encajan por ese carácter provocador como un exhibicionista, aunque sin duda alguna, resulta difícil hablar de la historia del cine sin hablar de él. Se consolida así como un referente dentro del cine moderno y en especial dentro de la ya tan citada Nouvelle Vague del cine francés. Pero su influencia en el mundo de la cultura no se ceñía única y exclusivamente al del cine ya que su repercusión en el arte contemporáneo es notable.


Ejemplo de ello es número especial que editó Art Press reconociendo la repercusión que tuvo sobre algunos artistas de la década de los setenta. Su forma de trabajar otorgó al vídeo, considerado el medio por excelencia del siglo XX, un reconocimiento especial dentro del arte actual. Es Jean-Luc Godard un genio del cine del siglo XX, provocador, inconformista e innovador, crítico con su entorno y consigo mismo, que mantuvo su postura fiel a los postulados de la Nouvelle Vague.