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El bombardeo de Guernica

El 26 de abril de 1937 a las cinco menos cuarto de la tarde comenzaron a caer bombas convencionales e incendiarias sobre la villa de Guernica. Los aviones de la Alemania nazi con apoyo de los fascistas italianos y con el beneplácito del General Mola, arrojaron bombas primero sobre la estación de ferrocarril y el puente exterior, después sobre el caserío urbano. Hasta las ocho de la tarde los aviones bombardearon y ametrallaron Guernica, masacrando a sus gentes. El 27 de abril el lehendakari José Antonio Aguirre enviaba al Ministro de Marina y Aire un telegrama: «perdimos Eibar misma mañana que Marquina y Durango perdiéndose línea Mañaria... rotas comunicaciones bombardeo criminal Guernica ardiendo totalidad pueblo... moral tropas retaguardia derrotada por indefensión total aérea».

Cartel de la obra vasca "Pedro Mari" representada en Barcelona durante las celebraciones de la Semana Proeuskadi (mayo-junio 1937).

El mismo Aguirre realizó un informe sobre el espantoso ataque a los guerniqueses:

 

 

Con motivo de la brutal destrucción de Guernica por la aviación alemana al servicio de Franco, se produjo en el País una conmoción peligrosísima que había de ser atajada rapidísimamente (...) Las amenazas que lanzaban los facciosos de hacerse con Bilbao lo que habían verificado con Guernica, símbolo de la mayor de las destrucciones imaginables, hizo que entre la población civil y el propio ejercito cundiera una alarma que de extenderse traería penosas consecuencias. El mundo  entero se conmovió con la destrucción de Guernica. Este nombre símbolo y santo de los vascos ha pasado a serlo de toda la humanidad que sabe comprender el dolor ajeno...

 

El jefe de grupo de ensayo de la Luftwaffe alemana en España, Von Richthofen, y miembro del Estado Mayor de la Legión Condor, también dejaba unas letras en su diario con respecto al bombardeo de la villa vizcaína:

Guernica, ciudad de cinco mil habitantes, ha sido literalmente asolada. El ataque se realizó com bombas de 250 Kg y bombas incendiarias, de estas últimas aproximadamente un tercio del total arrojado. Cuando llegaron los JU ya había por todas partes humo (de los VB que atacaron con tres aparatos), nadie pudo reconocer ya los objetivos de las carreteras, puentes y arrabales y bombardearon el centro...

La rápida información y documentación gráfica que se difundió del horrible acontecimiento fue gracias a los reporteros extranjeros, fundamentelmente ingleses, que en esos días estaban en Bilbao. Uno de los periodistas del Times, que realizó algunas de las descripciones más conocidas y destacadas, fue George L. Steer:

Nadie en la villa pensaba probablemente en la guerra cuando, a las cuatro y media, la campana de la torre de la iglesia comenzó a sonar con estrépito (...) Emplearon la misma técnica que el Durango el 31 de marzo, hacía ya casi un mes (...) Durante dos horas y media escuadrillas integradas de tres a doce aviones de tipos Heinkel III y Junker 52 bombardearon Guernica despiadadamente y con un sistema prefijado (...) Para las siete y media de la tarde, el fuego estaba devorando totalmente la pequeña y poblada ciudad excepto la casa de Juntas (...) A las siete y cuarenta y cinco minutos se fue el último avión.

 

 

Aunque a lo largo de la guerra civil se sucedieron gran cantidad de bombardeos aéreos, donde incluso murieron muchos más civiles que en Guernica, por poner algunos ejemplos Durango, Málaga, Barcelona, Valencia y Madrid, la villa vizcaína se convirtió rápidamente en un hito del conflicto bélico. El carácter simbólico y ancestral que tenía y tiene para el pueblo vasco, ya que no parecía tener peso estratégico en la batalla de Norte, han sido algunos de los apuntes que se han hecho para explicar el por qué de este ataque por parte del bando nacional-católico, que parece quiso castigar la decisión de la República española al apoyar la constitución de los gobiernos autonómicos del País Vasco y Cataluña. Que Madrid, capital del estado, iba a sufrir un cruento asedio con un bombardeo continuo desde 1936 hasta el final de la guerra, como así fue, era algo previsible que no razonable, pero que una localidad como Guernica, de reducidas dimensiones y con una población censada de 5.000 habitantes en aquel momento sufriera aquella acción criminal, conmocionó al mundo. La prensa internacional jugó un papel muy importante en este asunto, en seguida se publicaron en Londres y París las noticias e imágenes sobre Guernica. De este modo llegó la noticia a Pablo Picasso. Según cuenta Palau i Fabre, el poeta madrileño José Bergamín, indignadísimo por lo sucedido, le mostró la noticia a Picasso a través de los periódicos franceses Ce soir l´Humanité.

 

 

El 1 de mayo de 1937 se organizó una masiva manifestación en París en principio para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, pero se convirtió en una repulsa al ataque a Guernica. A esta manifestación acudieron también los intelectuales y artistas que residían en París, incluido Picasso. El malagueño, que había recibido en enero el encargo oficial de una obra para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de ese mismo año, realizó sus primeros bocetos de lo que sería su Guernica el día 1 de mayo tras la asistencia a la manifestación. El acontecimiento provocó un giro en el tema a tratar en la pintura encargada, además de encender en Picasso la llama necesaria para la realización del mítico mural.

Mi  trabajo es un grito de denuncia de la guerra y de los ataques de los enemigos de la República establecida legalmente tras las elecciones del 31 (...) La pintura no está para decorar apartamentos, el arte es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo. La guerra de España es la batalla de la reacción contra el pueblo, contra la libertad. En la pintura mural en la que estoy trabajando, y que titularé Guernica, y en todas mis últimas obras expreso claramente mi repulsión hacia la casta militar, que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte.

Pablo Picasso, 1937.