Abril

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Análisis crítico

NANNI AL DESNUDO

El cine autobiográfico de Nanni Moretti


Existen creadores en el cine cuya personalidad es tan fuerte que dejan entrever su persona, sus preocupaciones, sus manías y deseos. Como decían desde la revista Cahiers du cinéma, el estilo de una película puede llegar a ser la manera de ver el mundo del director. A lo largo de la historia del cine tenemos claros ejemplos de ello, y no sólo en el cine moderno. Directores de la industria pero, a su vez, grandes maestros del cine como son Howard Hawks o Billy Wilder, tenían como único objetivo de entretener (y en muchos casos, hacer reír a carcajadas) y conseguían reflejar su manera de ver las cosas.
A pesar de encontrar grandes personalidades en el clasicismo lo cierto es que en el cine hecho a partir de los años 60, es más evidente la mirada del director. Esa marca que hace reconocible no sólo el estilo, sino la persona. En este momento precisamente se empieza a hablar de la figura del director como el responsable total del film, desbancando al productor de la punta de la pirámide. Comienza a hacerse cine de autor y se disparan las posibilidades de contar la misma historia de infinitas maneras diferentes.
En estos últimos años parece que salen propuestas mucho más personales y arriesgadas del cine documental que del cine de ficción. El motivo es evidente. Hacer una película documental es mucho menos costoso que hacer incluso una pequeña película de ficción. Es menos dinero y menos equipo. A menos dinero invertido en el proyecto, más riesgo y libertad para crear.

Este tipo de cine, que se ha librado de la necesidad de retratar con objetividad la realidad (¿o todavía no?), ya no sólo es un cine de corte social o que mira a la Historia, sino que ya puede hablarnos desde la subjetividad absoluta de episodios cotidianos e íntimos. Por eso lo documental, es hoy en día un saco donde entra todo lo que no es ficción. Como veis, los límites han desaparecido o están muy confusos. Pero dejaremos para otra sesión la definición de estos conceptos.
Lo que realmente me interesa tratar es que a lo largo la historia del cine documental hay películas maravillosas, a caballo entre la ficción y lo documental, que son casi un trozo de la vida del autor. Quien haya tenido la suerte de ver el cine del siempre sorprendente Alain Renais entenderá lo que digo. Los que no han tenido la oportunidad, aún, les traigo el cine documental de Nanni Moretti. No es que pretenda comparar a estos directores, porque no hay nada más opuesto. Pero sí son ambos ejemplos de cineastas muy personales que usan el documental como medio de expresión y que eligen en ocasiones una forma poética para acercarse a la realidad, porque, ¿quién dice que no sea así habitualmente?
El cine de Nanni Moretti se caracteriza por la presencia del director en la película. No sólo porque él, en la mayoría de los casos, esté presente como actor, si no por su posicionamiento firme, crítico e irónico en las mismas. Ya desde sus primeros largometrajes como Ecce Bombo (1978) empieza a desarrollar su estilo inconfundible basado en la sátira. En esta película, un jovencísimo Moretti critica con una gran carga irónica una generación (la suya propia) llena de manías e incongruencias, siendo él mismo el centro de la diana. Pero no es hasta la película Caro diario (1993) cuando este director se acerca a lo documental propiamente dicho para desarrollar sus ideas más comprometidas.
Caro diario (Querido diario en italiano) es un documental fragmentado, cuyos capítulos constituyen un poema en sí mismos. Reflexiones, recuerdos, escenas vividas, preocupaciones mezcladas con humor es lo que podemos ver en esta inimitable película.


Abril (1998) sigue la misma idea de Caro diario, incluso se podría considerar una continuación de la primera. De hecho encontramos guiños y referencias en Abril sobre Caro Diario. Nanni Moretti y su vida vuelve a ser el material del que está hecha la película. Él hace de él mismo, con su nombre y apellido. Pero lo que diferencia una película de la otra es que Moretti en Abril recurre a lo privado e íntimo de su vida para hablarnos, algo que no es tan evidente en su anterior película. Su mujer Silvia, su madre, su suegra, sus amigos y su recién nacido hijo Pietro, al que veremos nacer en la pantalla, son los que acompañan al director en Abril (título que alude al mes en el que nace su hijo y por lo tanto un punto de inflexión en su vida).
Este tipo de cine se puede denominar autobiográfico. Es un cine que directamente está tomado de la vida y la persona que lo realiza. En estas películas no es posible separar la persona de la propia película. Tanto es así que si nos cae mal la persona no podremos soportar su cine. Hay algunos casos concretos muy conocidos. En el cine de Woody Allen, aún siendo de ficción, está tan presente su persona que no se puede separar su vida de su obra. Tras tantos años y tanto cine realizado, ¿quién no cree conocer a Woody Allen?
El caso de Abril es brillante. Desde el humor, la crítica y compromiso social y político y, lo más fascinante, la parodia de sí mismo, Moretti se desnuda ante nosotros y nos muestra todo lo que él es en este documental de aparente improvisado guión. Alguien lo puede tachar de egocéntrico; yo, en mi caso, lo siento muy generoso.
 

Garbiñe Ortega