Jon Mikel Euba

Se encuentra usted aquí

Obra

La vida está llena de incidentes, hechos inesperados que suceden sin saberse muy bien la razón ni su significado, pero sucesos, al fin y al cabo que nos definen. Perteneciente a la joven generación de artistas vascos, Jon Mikel Euba con sus acciones collage, parece estar, en una actitud cercana a la del campo de pruebas, intentar narrarlos, improvisarlos para de esta manera, resaltar la extrañeza que producen.

Euba, en cualquier caso, intenta confundirnos bien con la pulcritud de sus fotografías o bien con la inmediatez de sus murales. En medio, sus vídeos ya sean proyectados sobre la pared o sobre el monitor de televisión, son el banco de datos, el lugar desde el que producir.

Construcción de una identidad que se desdobla o bien su ocultación mediante el camuflaje, el tiempo abolido o cortado en pedazos y un espacio que, pese a no resultarnos extraño, nos inquieta: tres modos de operar que conjuntamente se presentan, a modo de escenario y acción, para insertar la conciencia inestable de una narración que nos enfrenta ante una situación siempre violenta, no tanto por su contenido, sino por lo que parece esquivar.

KYD KILL'EM ALL. 2002. Instalación compuesta por dos videoproyecciones.

 

Por lo tanto, se puede decir, que la violencia implícita en el País Vasco está siempre presente en sus fotografías, en sus murales o en sus videoinstalaciones. Sin embargo, la ambigüedad es extrema. Las escenas no surgen de una elaboración del fotograma, de una relectura fílmica o de una desacompasación espacio/tiempo/acción, sino de una escenificación que busca provocar aquello que no vemos pero está ahí, bien sea sobre el soporte (papel fotográfico, muro o pantalla) o sobre nosotros mismos (inquietud, extrañamiento, violencia)

Por lo tanto, el problema está ahí, se vive en él. No puede ser de otra forma. Su manera de trabajar, reelaborando una y otra vez ideas e imágenes, haciéndolas cada vez más complejas, añadiendo nuevos significados, dejando siempre la puerta abierta a nuevas interpretaciones, hace que su trayectoria sea coherente.

Por otra parte, su trabajo extrae sus referentes del lenguaje y la iconografía cinematográfica y de la práctica del rodaje. En sus inicios, Euba hacía uso de su propia imagen combinando pintura y fotocopia, tras lo cual pasó a utilizar su nombre de manera recurrente. En la actualidad, exhibe un tipo de figuración desviada en la que representa conceptos e ideas genéricas antes que sentimientos o hechos subjetivados.

Music for boys.Fotografía. 1,27 x 1,90 m.

 

En los dos últimos años, la mayoría de sus trabajos consisten en murales en los que parte de pequeños dibujos sobre papel que traslada y reproduce sobre la pared. Desplaza así el carácter íntimo y reducido del dibujo realizado a mano en busca de unas composiciones donde la fragmentación y la repetición potencian lo que él llama “imagen-icono”, imagen consumible en la línea de la iconografía Pop.

En su trabajo, Euba reflexiona sobre la tensión existente entre el icono y lo narrativo, para lo cual introduce el uso de la fotografía y, en ocasiones, del vídeo. Tales fotografías están realizadas a partir de dibujos que funcionan como apuntes de encuadres no como esquemas de localizaciones.

El trabajo de Euba ha podido ser contemplado en la galería Windsor Kulturgintza y en el espacio Consoni, en Bilbao, en el Aula de Cultura de Basauri y, de moso colectivo, en citas como Jeune Peinture 92, en el Grand Palais de París, Travesías Liminares II (Madrid, Roma, París, 1996) y la XII Muestra de Arte Joven (Antiguo MEAC, Madrid, 1997).

Abierto y boca abajo en Gatika. Acrílico sobre pared, plástico y proyección vídeo. 2,30 x 8 x 4 m. Medidas variables.