Museo del Holocausto de Buenos Aires

El Museo del Holocausto de Buenos Aires se inaugura en el 2000 y está destinado a mantener viva la memoria del Holocausto y difundir lo ocurrido durante el genocidio del pueblo judío a la sociedad argentina, recolectando un amplio archivo de documentos y objetos personales donados por aquellos que sufrieron la persecución e inmigraron desde Europa. Pero este mensaje debe mantenerse con el paso del tiempo. Con este fin, este museo desarrolla campañas que impacten. Aquí mostraremos algunas de ellas.

 

Abierto por duelo

La agencia FWK Argentina idea un mensaje simple, directo y preciso "Abierto por duelo". Así lo explican desde la agencia: "Un aviso donde comunicamos que el museo está abierto porque estamos tristes, destrozados y porque queremos que todo el mundo sepa por qué estamos así, por eso queremos que vengan, para que la gente sepa qué pasó en el Holocausto".

Adolf Eichmann. Él vivió entre nosotros

Campaña para exposición concreta: Adolf Eichmann. El vivió entre nosotros (2011). Agencia: FKW Argentina.
La muestra Adolf Eichmann. Él vivió entre nosotros fue una exposición que intentó recordar y hacer saber acerca de cómo uno de los mayores asesinos del siglo XX vivió en Argentina de 1950 a 1960. 
Otto Adolf Eichmann  fue un teniente coronel de las SS nazis. Fue el responsable directo de la "solución final", principalmente en Polonia, y de los transportes de deportados a los campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann utilizó el nombre de Ricardo Klement durante su estancia en Argentina desde el 15 de julio de 1950 hasta el 20 de mayo de 1960, cuando fue secuestrado y trasladado al Estado de Israel por el Mossad. En Argentina tuvo varios trabajos. En 1952, trabajó en una fábrica de jugos de frutas vendiendo zumos de frutas en el puerto de Olivos.

Un museo, nada de arte

La agencia publicitaria FKW Argentina lanza una campaña bajo el lema “Museo del Holocausto. Un museo, nada de arte” compuesta por diversas gráficas, un spot de tele y 12 postales.

La idea de la campaña se centraba en que la gente visite el museo donde se encuentran las “obras” de los principales genocidas, “firmadas” por ellos mismos.

Las 12 postales venían en un caja que incluía el “curriculum” de cada genocida con el objetivo de que la gente pueda tomar conciencia y aprender más sobre algunos de los responsables del Holocausto.

Spot televisivo