Fake

 

Ficha técnica

TÍTULO ORIGINAL: F for Fake

NACIONALIDAD: Francia, Alemania

AÑO: 1974

DIRECCIÓN: Orson Welles

GUIÓN: Orson Welles y Olga Palinkas

ARGUMENTO: Fraude es un juego sobre realidad y ficción, verdad y mentira, arte y falsificación, genio y charlatanería. Al principio, Orson Welles manipuló imágenes de un documental realizado por François Reichenbach sobre fraudes, y con él entretejió un complejo rompecabezas. La historia se centra en dos grandes estafadores del siglo XX: el pintor Elmyr D'Hory, un famoso falsificador de obras de Modigliani, Matisse o Picasso; y el biógrafo Clifford Irving, quien quiso lanzar como auténtica una biografía del multimillonario Howard Hughes. Con este material, Welles monta un verdadero collage de imágenes y crae una ilusoria continuidad espacial y de significados. Así se compone un falso documental que termina por retratara  otro gran embaucador: él mismo. Después de unos minutos de proyección, el espectador termina por perder la noción de dónde está el límite que separa el documental de lo ficticio y acaba por entregarse entusiasmado al disfrute del film de este gran mago del cinematógrafo que fue Orson Welles.

PRODUCCIÓN: François Reicenbach

MÚSICA: Michel Legrand

FOTOGRAFÍA: Gary Graver y Christian Odasso

GÉNERO: Documental

DURACIÓN: 85 minutos

INTÉRPRETES: Orson Welles, Oja Kodar, Joseph Cotten, François Reichenbach, Richard Wilson, Paul Stewart, Alexander Welles, Gary Graver, Andrés Vicente Gómez, Julio Palinkas, Christian Odasso, Françoise Widhoff, Peter Bogdanovich, William Alland.

Sinopsis

Fraude es un juego sobre realidad y ficción, verdad y mentira, arte y falsificación, genio y charlatanería. Al principio, Orson Welles manipuló imágenes de un documental realizado por François Reichenbach sobre fraudes, y con él entretejió un complejo rompecabezas. La historia se centra  en dos grandes estafadores del siglo XX: el pintor Elmyr D'Hory, un famoso falsificador de obras de Modigliani, Matisse o Picasso; y el biógrafo Clifford Irving, quien quiso lanzar como auténtica una biografía del multimillonario Howard Hughes. Con este material, Welles monta un verdadero collage de imágenes y crea una ilusoria continuidad espacial y de significados. Así se compone un falso documental que termina por retratar a otro gran embaucador: él mismo.

La película

Orson Welles es considerado uno de los genios de la historia del cine, hecho éste avalado desde la creación de Ciudadano Kane, calificada como una de las mejores diez películas de la historia del

séptimo arte, y en la que incorporó importantes elementos innovadores tanto en la técnica como en el estilo narrativo cinematográfico, hasta F for Fake, última película filmada y montada por él mismo.

Su aportación al séptimo arte queda patente en el tratamiento innovador de la cámara, el montaje, los decorados, la iluminación y el propio lenguaje cinematográfico que evidencian, sin lugar a dudas, la calidad de su trabajo. El proceso de mejora, refinamiento, ingenio y meticulosidad que emprende en la década de los cuarenta recorre un periplo fílmico en el que hallamos películas de gran interés y valor. Con Ciudadano Kane (1940) inicia dicha trayectoria desarrollando, posteriormente, películas tan notables como La dama de Shanghai (1947) o Campanadas a medianoche (1966).

F for fake, representa la mera coincidencia, por un lado, y, por otro, la magnífica y compleja capacidad creativa de Welles. Esta película ha sido calificada por el propio Orson como un falso documental que juega en el límite que separa lo real de lo ficticio. Un caótico collage compuesto por imágenes pertenecientes a un documental rodado por el francés François Reichenbach en 1968, que giraba en torno a la figura de los falsificadores de arte, por material propio sobre los falsificadores, por recortes de periódicos y publicaciones, y por la trama inventada que el director crea y protagoniza junto a Oja Kodar y Picasso.

 

Como el propio título de la película indica, el fraude, la verdad, la mentira y la confusión son los grandes protagonistas de su obra. Protagonistas encarnados por personajes del ámbito público estrechamente vinculados al escándalo. Su reparto queda representado por Elmyr d’Hory, Clifford Irving y el propio Orson Welles. Crea una compleja estructura en el relato de la trama, en la que refleja como cada uno de ellos ha protagonizado un alboroto mediático.

Orson Welles realiza una introducción de lo acaecido el 30 de octubre de 1938 cuando toda Nueva Jersey sucumbió ante la adaptación radiofónica de La guerra de los mundos. Consiguió dotarla de tal realismo que los oyentes, ajenos a los avisos de que se trataba de una adaptación, huyeron despavoridos, colapsaron las centralitas y generaron un estado de caos jamás vivido. Welles se vio envuelto en unas circunstancias un tanto escabrosas ya que las víctimas denunciaron lo ocurrido y fue acusado de farsante sin ser cierto, sin pretender sembrar el pánico y, mucho menos, asustar a la población. La gran invasión extraterrestre se configura en este falso documental como el “fraude” personal de Welles.

El segundo de los protagonistas, Elmyr d’Hory, se le conoce por ser un excelente falsificador de obras de arte, perseguido en varios estados por la policía local y reclamado por el FBI, en palabras del propio Welles. Se le atribuyen más de sesenta nombres diferentes para su propia seguridad, que supuestamente atendían a la misma persona. Apunta Welles que todos ellos son tan falsos como reales. Por ello, cuando presenta a este personaje realiza un juego de imágenes muy ilustrativo, en el que en lugar del apellido dibuja un interrogante.

D’Hory terminó recluido en Ibiza, lugar emblemático también en el filme, ya que el tercero de los protagonistas, Clifford Irving, frecuentaba con bastante asiduidad dicha isla. A lo largo del documental se afirma que en algunos museos más importantes del mundo cuelgan de sus paredes cuadros realizados por el propio Elmyr, algo que, por otra parte, nunca se conocerá. Se trata pues, de otro farsante, en este caso vinculado al mundo del arte.

El último de los tres personajes es Clifford Irving, escritor y biógrafo envuelto en una trama de acusaciones y discrepancias sobre si su publicación sobre la figura de Howard Hughes fue cierta o no. Se trata pues de un personaje acusado de fraude, como Orson Welles mostrará explícitamente en imágenes. Por lo tanto Clifford fue tachado de falsificador, en este caso no de un lienzo sino de la biografía de otro personaje público. Las acusaciones vertidas sobre él dañaron, lógicamente, su imagen y su credibilidad quedo expuesta a la opinión pública, cuestión ésta que atrae a Welles, completando así la plantilla masculina de “farsantes” para su filme.

Por lo tanto Clifford fue tachado de falsificador, en este caso no de un lienzo sino de la biografía de otro personaje público. Las acusaciones vertidas sobre él dañaron, lógicamente, su imagen y su credibilidad quedo expuesta a la opinión pública, cuestión ésta que atrae a Welles, completando así la plantilla masculina de “farsantes” para su filme.

La única protagonista mujer es Oja Kodar, una preciosa y atractiva joven que también participa de una farsa. Con el espectacular cuerpo de Oja, inicia Welles el documental, ésta se pasea por las calles de una gran ciudad haciendo que un número importante de hombres, jóvenes y mayores, observen boquiabiertos su esbelta figura, tras unos minutos de paseo, presentación de créditos y demás Orson Welles pasa a presentar la película. Pasados estos minutos la figura de Oja no vuelve a aparecer hasta el final del filme cuando protagoniza un falso pero intenso romance con el pintor Pablo Picasso.

 

Así, Welles anuncia “...damas y caballeros como introducción les diré que esta película trata sobre el fraude, la trampa y las mentiras contadas en todos los lugares...” y añade que en la próxima hora el espectador disfrutara de “... una hora de verdad...”. Inicia su documental dirigiéndose directamente al espectador transmitiendo desde el principio duda y confusión al mismo.

Previa a esta presentación que realiza el propio director, Welles protagoniza una escena en la que él se presenta como prestidigitador y junto a dos niños realiza una serie de trucos de magia haciendo aparecer y desaparecer una moneda y una llave. En esta escena menciona al gran Houdini, el mago más grande, y a F. Reichenbach a quien saluda en ese preciso instante, quién aparece con el resto del equipo de rodaje en una esquina. Una sugerente propuesta para el espectador quien a partir de ese instante deberá discernir entre lo real y lo ficticio. Se entremezclan su propia actuación con imágenes tomadas en el rodaje del documental de Reichenbach.

Tras los juegos de magia que dejan prendados a los pequeños, Welles inicia un monólogo especialmente interesante, teniendo en cuenta que esta película trata sobre lo falso y el fraude llevado al ámbito de lo artístico, centra así su discurso en lo efímero de la vida poniendo en tela de juicio la importancia de la creación y autoría del artista. Encauza así Welles el tema que tratará al final del filme con una extraordinaria creatividad. Pero como el propio Orson afirma en el documental “...eso lo explicaré más tarde...”.

A partir de este momento, las escenas se entremezclan todas resultan igual de falsas que ciertas. Las primeras imágenes de Oja surgen en este momento, ella vestida con un llamativo vestido pasea ajena, aparentemente, a todo lo que le rodea y en concreto a las miradas descaradas, algunas más discretas que otras, que los hombres le dedican.

Todo está absolutamente preparado, ella actúa, ellos no, el resultado de la grabación resulta la captación de las caras más peculiares desde la más absoluta ignorancia. Son protagonistas sin saberlo, como apunta Welles “...personajes que no cobraron nada...” y a quienes no se les reconocerá su “actuación”.

Tras este paseo introductorio, Welles nos sitúa en Ibiza, lugar en el que se hallan los mejores fraudes de la historia según sus propias palabras. De hecho es un enclave importante en esta trama, existen dos Ibizas “...la parte seria y profunda que pertenece a España y la Ibiza del sol [...] donde las almas gemelas se encuentran...”. Se refiere a los dos grandes protagonistas de su falso documental, Irving y d’Hory. Ambos frecuentan la isla, Clifford pasaba largas temporadas embelesado por la calma y tipo de vida isleña, y d’Hory encontró en la isla un refugio donde cobijarse tras ser reclamado por las autoridades.

A partir de este instante y una vez d’Hory presente mediante una fotografía al escritor y su esposa, las imágenes del caso Irving se suceden frenéticamente. Recortes de noticias publicadas en la prensa se superponen a imágenes extraídas de noticiarios, en las que el periodista da a conocer los últimos datos del caso Hughes, incluso, la forma en que Welles narra los hechos, mirando directamente a la cámara, es una avalancha de información que el espectador deberá juzgar si es o no cierta. A pesar de las constantes advertencias que realiza sobre la veracidad o no de la información que emite, Welles es capaz de transmitir una constante sensación de duda durante todo el filme.

El espectador presupone que la información aportada es cierta ya que ¿quien no creería al periodista que transmite las noticias en el telediario? ¿o quien se dispone a leer el periódico pensando que todo lo que se ha escrito en sus páginas sea falso? Parecen aspectos tan evidentes que el espectador, a priori, no llega a cuestionarse hasta que Orson altera el orden de las imágenes, superpone sus propias grabaciones a las realizadas por Reichenbach, motiva al oyente a no creer todo lo que vea, pero aún y todo esto advierte de que lo que se verá en la primera hora es cierto.

Cabe mencionar que Welles pretende que los personajes se presenten el uno al otro, es decir, Elmyr hablará sobre su biógrafo, como se menciona en el documental, y Clifford analizará y convivirá con d’Hory para poder escribir sobre él.

Así, en esta presentación mútua Irving anota “...destruir la vida que Elmyr ha construido sería destruir el castillo de sus ilusiones...” deja entrever con esta declaración que Elmyr ha erigido su vida sobre ideas poco reales, que su vida es tan ficticia como frágil. Apunta además que si alguien osara a decirle a Elmyr que se aprovechó del mundo se horrorizaría, ya que según sus propias declaraciones el mundo se aprovechó de él, no se considera un delincuente, de hecho afirma “...si mis cuadros estuvieran el tiempo suficiente en un museo se volverían auténticas”. Elmyr realiza sobre su trayectoria declaraciones en tono triste y apenado ya que siente que nadie reconocerá nunca su trabajo, viviendo recluido en Ibiza.

Ante ésto Welles también dedica unos minutos a sus amigos húngaros, haciendo referencia al origen húngaro de d’Hory, de quienes afirma “...no sé de uno que no le gustara que le creyera el rey de los pillos...” con esto advierte de la diferencia que existe entre ambas versiones, entre la de Elmyr y la de Irving, y de la existencia de datos sobre su pasado que no concuerdan.

En esta presentación que Clifford hace de Elmyr a lo largo de todo el filme anota varias cuestiones pero quizás la más reseñable fue la siguiente: “...Elmyr es el falsificador más grande del mundo...”, ante esto resulta cuando menos curioso las acusaciones que el propio biógrafo vierte sobre d’Hory. Pero, añade Welles haciendo referencia al escritor, ¿a quien demandan por decir la verdad cincuenta y cinco millones de dólares por calumnia? ¿Fue Elmyr desenmascarado por su propio biógrafo? Estas son algunas de las preguntas que Orson lanza al aire sin desmentir o aclarar absolutamente ninguna cuestión, una vez más suscita duda.

¿No resultaría de lo más paradójico que Clifford, acusado de estafa, escribiera una biografía que acusara a Elmyr de falsificador con el objetivo de hacer pública su condición? Welles aprovecha este repaso por la vida de Elmyr para realizar alguna pincelada autobiográfica que evoca a un jovencísimo Welles recién llegado al continente europeo “...yo (como Elmyr) era un pintor hambriento en Irlanda...” con esto hace referencia a la precaria situación que vivió Elmyr, en su juventud, mientras vivió en Estados Unidos.

Al final del documental Welles superpone la imagen del principio de Oja paseando por la ciudad con otra en la que la misma actriz se encuentra en una estación de tren. Es simbólica esta doble imagen, la misma persona que inicia el filme lo acaba.

La historia se desarrolla en un pueblecito de Francia, allí se ha trasladado Picasso. En el pueblo habita un chico llamado Olaf a quien le gusta mucho el jazz clásico y quien dedica muchísimas horas al día a ensayar, concretamente lo hace debajo de la casa de Picasso, mañana y tarde, casi sin descanso algo que desespera al pintor. Pero es entonces cuando aparece Oja, una distracción que Picasso observa con gran gusto. La observaba continuamente, escondiéndose tras su ventana, veía a Oja bajar a la playa, subir a por el bronceador, pasear, etc. Así, la joven chica convirtió a Picasso en un mirón al que embelesó con su belleza.

“... ¿Tal vez le tentaba? ¿Tal vez le inspiró? No puedo contarles lo que allí ocurrió...” pero cuentan que entre ellos sucedió algo, y de ese inesperado encuentro Picasso encontró a su musa inspiradora y pintó veintidós cuadros, que ésta le exigirá como propios al artista. La joven consiguió su propósito logrando llevarse consigo todas las obras. Este fugaz idilio está narrado por Welles, se escucha su voz.

Picasso se hallaba en su casa leyendo el periódico, y entre las noticias destacadas aparecía un artículo sobre la nueva exposición sobre él mismo que en una ignorada galería de arte de París se había inaugurado. Su enfado fue terrible, más aún cuando en otro periódico leyó “...Picasso ha vuelto a nacer...” Como apunta Welles, en su país acostumbran a poner a los huracanes y demás antojos de la naturaleza nombre de persona, en este caso Orson lo habría bautizado como “huracán Pablo”. Picasso muy enojado cogió un tren a París pero el asombro fue aún mayor al no ser capaz de reconocer ninguno de los lienzos que bajo su firma allí se exponían bajo.

Fue el abuelo de Oja quien había creado aquellas obras, era un falsificador que había pintado falsos picassos. A partir de este momento, Orson reproduce la conversación que se dio entre el artista, su falsificador y Oja, en la estación de tren en la que apenas se ve nada, quizás por culpa de la niebla que el enfado de Picasso había originado.

 

Orson interpreta un doble papel, por un lado, expresa el malestar que aquello originó en el pintor reproduciendo las palabras de un artista consagrado, es decir Picasso, y, por otro, las palabras del abuelo húngaro, entablando así una conversación a tres con la intervención de Oja. Welles, adoptando la postura de Picasso, reclama sus derechos como creador original, algo que resulta justo teniendo en cuenta que la exposición se realizaba bajo su nombre, y les acusa “...par de estafadores!...”. Oja defiende a su abuelo reprochándole que esa exposición ensalzaría su persona, con lo que de alguna manera saldría beneficiado.

Welles trata así la relación ficticia que se entabla entre el artista original y el artista falsificador. Adoptando el personaje del abuelo y con un buen logrado acento húngaro, según Welles buenos embaucadores por naturaleza, afirma “...todos los mejores críticos son basura o algo por estilo... [...] toda mi vida he sido un fantasma y los museos estarán plagados de todas mis obras...” ¿puede que d’Hory además del acento húngaro también se sintiera un fantasma ante los ojos del gran público? ¿Y sus obras? ¿También permanecerán colgadas de prestigiosos museos sin que nadie sepa que no son un Matisse sino un Elmyr?

Es evidente que existe un paralelismo entre el ficticio abuelo de Oja, casualmente de origen húngaro, y Elmyr d’Hory. Un personaje que ha vivido recluido, ajeno al gran público, cuyas obras son excelentes y cuyo nombre no trascenderá más allá de su círculo más cercano.

Y resultan de lo más interesantes las últimas palabras que ambos intercambian, el abuelo de Oja afirma “...yo señor, no soy nadie ni nada, como usted señor soy único. [...] para ser real necesito creer que al arte es real...”, “...déjate de discursos...” replica Picasso, “...pero si muero necesito algo, algo para ser real, si no lo es señor” argumenta el abuelo, “...solo debemos decidir el destino de veintidós lienzos que han sido pintados por mi...” insiste el pintor malagueño.

Ante esta actitud el anciano insiste “...Picasso usted pasa tan fácilmente de un periodo de Picasso a otro, cambia como un actor, igual que un falsificador, ¿no me daría a mi que le admiro tanto una muerte feliz? ¿no puede dejarme morir sabiendo que al fin logré ofrecer algo nuevo al mundo? Todo un periodo Picasso, ¿me lo concederá?”, Picasso no cede “...dame mis cuadros, devuélveme mis veintidós cuadros!” “...eso es imposible, los he quemado...” Y así concluye esta historieta con la que Orson pretende ahondar en el complejo mundo del arte y su funcionamiento. Muestra en esta ocasión el binomio que se establece entre el original y la copia, lo real y lo ficticio. Welles se mueve en esta delicada línea que separa la representación de la realidad y viceversa.

En realidad, argumenta Orson el abuelo de Oja “no tiene objeciones, algo que no sorprende porque nunca existió” y con un truco de magia final, con el que hace desaparecer al anciano, se despide de todos los espectadores.

 

Arte, fraude, falsificación...

Con este documental Welles planteó cuestiones relacionadas con el arte, como ¿qué es el arte? ¿quien puede determinar lo que es arte? ¿quien es el experto que puede autentificar la obra? ¿quien el falsificador? A través de la historia de dos personajes, y la suya propia, vinculados a la falsificación Welles hilvana una reflexión sobre el fraude en el ámbito artístico. Son personajes que interpretan sus propias vidas, en las que existe un componente de falsedad, una biografía, unos lienzos o un ataque marciano.

Mencionar que las falsificaciones existen desde que existen las copias de obras de arte, y que la diferencia entre una copia y una falsificación es la intención con que se realiza y el uso posterior. En realidad el delito estriba en hacer pasar una copia por auténtica y sacarla al mercado.

Tras esta aclaración cabe mencionar una interesante cuestión que Orson destacó en su obra F for Fake. Resulta notable la secuencia del filme en el que se habla de los marchantes de arte, en concreto, la escena en la que Orson Welles entrevista a F. Reichenbach. En ésta conversación el director francés se sincera y reconoce, una expresión vale más que mil palabras, que antes de dedicarse al mundo del séptimo arte fue marchante de arte. Y en su trayectoria como tal entabló relación profesional con Elmyr d’Hory. Quien precisamente le vendió obras que el propio Reichenbach consiguió vender como auténticas doblando el precio. Alega que es cuando llega a sus manos la biografía de d’Hory el momento en el que se da cuenta realmente de que éste es un falsificador. Welles a este respecto incide en el tema y consigue sacar una sonrisa del director francés con la que reconoce haber estado al tanto de la verdad, ¿demasiada casualidad que Elmyr dispusiera en todo momento de aquellas obras que Reichenbach le pedía? Esa disponibilidad evidenciaba el origen de las obras.

Según Welles los marchantes ganaron mucho dinero gracias a los cuadros de Elmyr y se cuestiona ¿o los cuadros de Elmyr eran muy buenos o los marchantes muy malos?. Y Elmyr añade “...fui un tonto, me utilizaron y exprimieron hasta la última gota” “...no tengo ni un céntimo a mi nombre...”

Otra de las cuestiones que es necesario resaltar es la de la autentificación de obras de arte. Aspecto estrechamente vinculado a F for Fake, y el que irremediablemente nos lleva a hablar de los expertos para los que Welles también tiene cabida en su discurso. En esa supuesta biografía que Clifford escribe, la de Elmyr d’Hory, cuenta que él mismo recorrió diferentes galerías pidiendo consejo, buscando una opinión experta sobre dos Matisse y un Modigliani evidentemente realizados por Elmyr. Los resultados fueron cuando menos peculiares, en una de las galerías afirmaron rotundamente que no eran auténticos, en otra de las consultadas que si, sin lugar dudas lo era, y, finalmente, en un museo de reconocido prestigio dictaminaron que eran auténticas. Tras estas conclusiones tan opuestas, añade el director, resulta difícil saber quien está en lo cierto.

Continúa Welles “¿Cómo se valora? [...] el valor depende de la opinión, la opinión de los expertos [...] una falsificación de Elmyr ridiculiza a los expertos [...] ¿quien es el experto y quien el falsificador?” En el documental se añade “...los expertos están sobrevalorados y no te permitirán ni existir”. Algo que concuerda con el tipo de vida que llevó Elmyr tras su huída de Estados Unidos, recluido en Ibiza, según cuenta con un guardaespaldas, en el más absoluto anonimato. Hecho que también recuerda al ficticio abuelo de Oja, quien suplica a Picasso que le permita tener “todo un periodo Picasso”.

F for Fake es un collage, un puzzle en el que las piezas parecen encajar perfectamente. Mediante los retales de los descartes del documental de Reichenbach, los suyos propios y una historia inventada perfila la personalidad y circunstancias personales de Irving y d’Hory, dos falsificadores al que el mismo Welles se une. Welles dota al documental de contenido autobiográfico comprándose en ocasiones con los otros dos protagonistas.

Resulta también curioso que adopte su obra forma de documental cuando lo que se explica en él puede o no ser cierto, ¿a caso no son los documentales reflejo de la realidad?, quizás si, quizás no. La sucesión de imágenes es frenética, y el hecho de intercalar fragmentos de periódicos y de noticias televisadas parece dotar al filme de una mayor objetividad, pero Welles procura al espectador durante todo el filme una abrumadora sensación de duda. Es el juego que establece entre lo real y lo ficticio, y del que los espectadores disfrutan.

 

Recursos

Recursos en línea

Díaz, Alejandro. “Campanadas a medianoche: traición a un hombre bueno” [Recurso en línea]. Miradas.net. Dirección URL: <http://www.miradas.net/0204/estudios/2002/08_owelles/campanadas_a_medianoche.html> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Artículo que trata sobre la película Campanadas de medianoche del director norteamericano Orson Welles.

Farré, Susanna. “Ciudadano Kane” [Recurso en línea]. Miradas.net. Dirección URL: <http://miradas.net/0204/clasicos/2003/0307_ciudadanokane.html> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Artículo que trata sobre la película Ciudadano Kane del director norteamericano Orson Welles.

“Orson Welles. Actor, director, guionista, creativo, productor” [Recurso en línea]. Dirección URL: <http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/figuraswelles.htm> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Página web en la que se muestra información sobre la trayectoria de Orson Welles.

“Orson Welles. Biografía, filmografía y fotos” [Recurso en línea]. Alohacriticon.com. Dirección URL: <http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article251.html> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Interesante artículo en el que se detalla información sobre la vida y filmografía del director de cine Orson Welles.

“Orson Welles” [Recurso en línea]. Dirección URL: <http://www.miradas.net/0204/estudios/2002/08_owelles/index.html> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Página web en la que aparecen comentadas varias de sus películas de forma extensa y completa.

“Orson Welles” [Recurso en línea]. El poder de la palabra.com. Dirección URL: <http://www.epdlp.com/director.php?id=826> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Página web que ofrece información sobre la vida y trayectoria de Orson Welles, además de mostrar una galería de imágenes de algunas de sus películas de las que también se puede consultar su música.

“Orson Welles” [Recurso en línea]. Imdb. URL: <http://www.imdb.com/name/nm0000080/> [Consulta: 08 de junio del 20153].

*Página web que que muestra la filmografía y una amplía galería fotográfica del director Orson Welles.

“Sed de mal (1958) de Orson Welles” [Recurso en línea]. Alohacriticón.com. Dirección URL: <http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1109.html> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Artículo que trata sobre la película Sed de mal del director norteamericano Orson Welles.

“The tragedy of Othello: the moor of Venice” [Recurso en línea]. Thecinema.blogia.com. Dirección URL: <http://thecinema.blogia.com/2006/112302-the-tragedy-of-othello-the-moor-of-venice-1952-orson-welles-otelo.php> [Consulta: 08 de junio del 2015].

*Artículo de opinión que trata sobre la obra de Welles, The tragedy of Othello: the moor of Venice.

Bibliografía

ALONSO, Ismael. Welles y Hitchcock: dos cineastas separados por aquello que les une. Madrid: AstraZeneca, 2000.

BESSY, Maurice. Les truquages au cinéma. Paris: Prisma, 1951.

Buñuel, Dreyer, Welles. Madrid: Fundamentos, 1992.

Cetateanul Kane: "Romanul" unui film. Bucuresti: Meridiane, 1978.

Ciudadano Kane... Barcelona: Aymá, 1965.

COLINA, José de la. Miradas al cine. México: Secretaría de Educación Pública, 1972.

CONRAD, Peter. Orson Welles: historias de su vida. Madrid: Jaguar, 2005.

Don Quijote: páginas del guión cinematográfico de Orson Welles. Madrid: Asociación de Directores de Escena de España, 2005.

Drawing into film: directors' drawings: March 26-April 24, 1993. New York City: Pace Gallery, 1993.

Elmyr de Hory en tela de juicio. Madrid: Galería Orfila, 1973.

HIGHAM, Charles. Orson Welles: esplendor y caída de un genio americano. Esplugues de Llobregat, Barcelona: Plaza & Janés, 1986.

IRVING, Clifford. Autobiografía de Howard Hughes. Madrid: Sedmay, 1975.

IRVING, Clifford. El Escándalo Howard Hughes. Madrid: Sedmay, 1976.

IRVING, Clifford. El juicio. Barcelona: Ediciones B, 1994.

IRVING, Clifford. Entre dos caminos. Barcelona: Bruguera, 1972.

IRVING, Clifford. Fraude!: La historia de Elmyr de Hory. El pintor más discutido de nuestro tiempo. Madrid: Sedmay, 1975.

LEAMING, Barbara. Orson Welles. Barcelona: Tusquets, 1991.

MAURIAC, Claude. Petite littérature du cinéma. Paris: Les Éditions du Cerf, 1957.

PÉREZ BASTÍAS, Luis. Orson Welles: el absurdo del poder. Barcelona: Royal Books, 1994.

RIAMBAU, Esteve. Orson Welles. Barcelona: Edicions 62, 1993.

Siglo XX [Vídeo]: un siglo de arte en vídeo. Madrid: Ministerio de Cultura, 1990.

Spectaculum. Frankfurt; Main: Suhrkamp, 1961-1964.

TALBOT, Ken. Enigma!: the new story of Elmyr de Hory the most successful art forger of our time. London: ONT, 1991
Unseen cinema [vídeo]: early American avant-garde film, 1894-1941. Chatsworth Calif.: Image Entertainment, 2005.

VILLEGAS LÓPEZ, Manuel. Homenaje a Orson Welles. Valladolid: X Semana Internacional de Cine Religioso y de Valores Humanos, 1965.

WALTERS, Ben. Welles. Madrid: Tutor, 2006.

WELLES, Orson. Ciudadano Welles. Barcelona: Grijalbo, 1994.

WELLES, Orson. El proceso. Barcelona: Ayma, 1968.

WELLES, Orson. Mr. Arkadin. Barcelona: Anagrama, 1995.

ZUNZUNEGUI, Santos. Orson Welles. Madrid: Cátedra, 2005.