Visita a Chillida-Leku

Actualmente Chillida-Leku permanece cerrado. Se seguirán llevando a cabo todas aquellas actividades paralelas que se desempeñan con independencia del cierre al público, como son la conservación del patrimonio artístico o la realización de exposiciones nacionales o internacionales entre otras. 

El Museo está abierto a un acuerdo que respete las condiciones que considera imprescindibles  para asegurar la continuidad del mismo tal y como las definieron Eduardo Chillida y Pilar Belzunce, sus creadores.

Chillida-Leku acoge 42 esculturas grandes dispersas por el jardín que rodea al caserío y 120 obras entre figuras menores, gravitaciones y dibujos en el interior del mismo.

 

Las obras de gran formato en acero cortén, hierro o granito han sido ubicadas por el propio escultor en las praderas de la finca. Buscando la luz I y Lotura XXXII se encuentran en el límite del jardín en el que se asientan también Peine del Viento o Monumento a la tolerancia, entre otros. Son muchas y significativas las esculturas que a lo largo de todo el jardín se extienden. Paseando toparemos con los homenajes a Giacometti o Balenciaga, así como con el Arco de la libertad o El abrazo.

Una vez dentro del caserío tendremos la ocasión de disfrutar con otras pequeñas grandes obras. La sala central acoge la escultura De música III en acero,los alabastros Homenaje al mar y Elogio de la luz XX y la obra en hierro Casa del poeta.

El primer Chillida se esconde en el piso superior, donde se pueden contemplar las primeras obras realizadas en París a finales de los años 40: las esculturas en yeso Forma y Torso (1948), Yacente (1949) y Concreción (1950). Se hallan aquí también dos obras en hierro, Oyarak I (1954) y Homenaje a Gaston Bachelard (1956), junto a dibujos de la época.

 

En la sala contigua se encuentran los proyectos para monumentos, con fotografías y estudios, así como obras de pequeño formato en acero, alabastro o granito, como Homenaje a Kandinsky y Homenaje a la Arquitectura. Para finalizar este cálido y familiar paseo por la obra de Chillida, llegamos a una sala abuhardillada dedicada a las gravitaciones y a las “lurras”.

Un lugar privilegiado en el que el arte y la naturaleza se integran a la perfección.