Obra

En la obra de Amondarain confluyen varios lenguajes artísticos, desde el pop hasta el neoexpresionismo. Como escultor y pintor reflexiona en sus trabajos sobre la pintura, los instrumentos del pintor (paletas, pinceles) y sobre la figura del propio pintor.

Desde que comenzó con su carrera artística, J.R. Amondarain ha experimentado con diferentes técnicas y procesos, pero ha mantenido siempre en sus trabajos una huella muy personal.

 
 

Sus comienzos

En 1988, después de su paso por la Facultad de Bellas Artes de Bilbao, participó en el Taller de Litografía que impartía Don Herbert en Arteleku. El objetivo de este taller era la de introducir a los artistas participantes en las técnicas litográficas. Los propios artistas cubrían todo el proceso de estampación desde el principio, preparación del papel, limpieza, montaje del estudio, y la estampación. El director del taller, el norteamericano Don Herbert, convirtió el taller de Arteleku en uno de los mejores de España.

La relación con el maestro continuó. Así, en febrero de 2005 Arteleku realizó una exposición-homenaje a Don Herbert, en la que participaron entre otros, Javier Alkain, Javier Balda y J.R. Amondarain. La muestra contaba con litografías de 22 artistas vascos que habían sido alumnos del taller y amigos de Don Herbert.

 
 

Evolución de su trabajo

A comienzos de los noventa, el trabajo de José Ramón Amondarain se caracterizó por una pintura colorista y geométrica. El cromatismo, predominante eran los negros y rojos, de esta etapa, concretamente de 1993, destaca su participación en Sueños geométricos, exposición celebrada en Arteleku. El comisario de la exposición, Juan Manuel Bonet, seleccionó a un grupo de diez artistas, que recurrían en sus obras a los elementos geométricos.

Posteriormente sus pinturas se vuelven más complejas, a medio camino entre la figuración y la abstracción. Tras este periodo más abstracto, Amondarain comenzó a plasmar en su obra lo que Jesús Meléndez denomina “mostrar la materialidad y fisicidad de la pintura”, es decir, conseguir mostrar cómo la pintura puede llegar a ser materia sólida. Esta materia sólida es denominada mocho. Los mochos son objetos modelados con óleo, tan autónomos que no necesitan soporte. En los últimos trabajos, vienen planteándose las diferentes relaciones que mantienen la pintura, abstracta y figurativa, con la fotografía.

 

 

Elementos claves de su obra

Paletas de pintor

Entre los diferentes elementos pictóricos que existen: lienzos, pinceles…, J.R. Amondarain elige las tradicionales paletas de pintor para sus trabajos, pero no con el fin tradicional de las mismas, es decir, no para ayudarle a pintar, sino como pieza clave del elemento artístico. Amondarain transforma el objeto pictórico, la paleta, en obra de arte.

 

La figura del pintor

 

 

Los mochos

Los mochos según la denominación del artista “evocan en origen esos volúmenes generados caprichosamente por la sedimentación de materia de color, por restos de óleo o acrílico, que no son infrecuentes en el estudio de un pintor”.

Los mochos se han convertido en uno de los elementos iconográficos más reconocibles de Amondarain. El mocho es el óleo que se convierte en objeto artístico por sí mismo. La pintura sale del soporte del lienzo y se convierte en objeto. Es el paso de la pintura a la escultura. Una demostración de que la pintura no siempre debe ser plana y la escultura tener volumen.

 

 

Los dibujos de luz

Otro elemento clave en la obra de J.R. Amondarain son los denominados dibujos de luz, realizados en papel fotográfico e impresiones digitales. Para conseguir estos dibujos de luz, el artista unas veces manipula el papel fotográfico, otras lo pinta o simplemente imprime sobre el lienzo.

En estos “dibujos de luz” sobre el papel fotográfico, el artista suele retratar a personas de su entorno afectivo y profesional.

Las lentes y cortinas

Un motivo que se repite en sus obras es la distancia visual entre el espectador y el objeto artístico: la lente y la cortina. La cortina crea una frontera con el espectador, pero también abre una nueva visión de la obra. Las lentes, a través de las que se puede mirar, también abren otra visión de la obra. El artista propone descubrir otros espacios detrás del primer plano. J.R. Amondarain hace que el espectador se de cuenta de los efectos visuales que se producen al interponer varios niveles de filtros a la mirada.

 

Labor didáctica

Con motivo de la exposición Sípidos, que se celebró en la Sala Amárica de Vitoria-Gasteiz en 2001, José Ramón Amondarain impartió un curso-taller dirigido a niños de entre cinco y nueve años, que pretendía un acercamiento a su trabajo. Los niños que acudieron al taller pudieron no sólo recorrer la exposición y preguntar sobre las obras, sino también tuvieron la oportunidad de pintar sobre proyecciones de diapositivas en grandes paneles y realizar dibujos fotográficos con linternas en una cámara oscura preparada para la ocasión.

 

Sus obras

Pintura al óleo

 

 

 

Dibujo

 

 

Proceso fotográfico

 

 

 

Escultura

 

 

 

 

El arte según Amondarain

"El arte es algo esencialmente propio."

"La cualidad de un artista es la disolución."

"Trato que el arte sea divertido y para todos los gustos."

"Como artistas tenemos que hacer el esfuerzo para que el espectador se acerque a la obra."

"Yo manejo ideas, no conceptos."

"Mi estudio es un espacio en suspensión que hace aflorar las cosas."

"La pintura es una huida hacia delante. Forma parte de mí y no puedo elegir entre pintar o no."