Polaroid

Tras la muerte de su marido en el año 1994, Patti Smith comienza a hacer fotos con una polaroid, animada por la rapidez e inmediatez para captar un momento concreto que permite este tipo de cámara. Ella declara honestamente no ser fotógrafa profesional, y reconoce que utiliza la fotografía como una especie de memoria para registrar su «viaje» por la vida.

Su fotografía, siempre en blanco y negro, es evocadora y tiene un cierto aire nostálgico. En contadas ocasiones incluye a personas, pero utiliza siempre referencias u objetos personales para aludir a figuras a las que ella admira: escritores como Rimbaud, Virginia Woolf, William Burroughs o Susan Sontag, artistas como William Blake o Robert Mapplethorpe, o familiares como su padre, su marido o sus hijos, están de un modo u otro presentes en estas fotos. Tumbas, camas, casas, alguna taza o una máquina de escribir componen esta especie de relicario contemporáneo, este homenaje personal de Patti Smith a sus seres queridos y a personas relevantes de la cultura de nuestro tiempo.

Otro bloque de fotografías expuestas ha sido tomado en los viajes que la artista hace durante sus giras. Esculturas, museos, edificios emblemáticos o calles que han captado su atención, conviven con paisajes de una naturaleza espectacular y pura de aspiraciones panteístas. Tampoco faltan en este apartado las referencias religiosas al cristianismo o al budismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

William Burrough's Bandana