Googlegramas (2005)


Fontcuberta con sus googlegramas conecta dos universos dispares: el buscador Google y la tradición del mosaico. De hecho, su reelaboración del fotomosaico parte de la posibilidad de buscar en Google imágenes asociadas a palabras clave. Los caprichos asociativos que definen las nuevas relaciones de la información en la red adquieren en su propuesta un carácter intencionado. Para elaborar por ejemplo un mosaico con la imagen de la tierra desde el espacio, Fontcuberta utiliza las miles de imágenes que ofrece la red cuando se aplica como criterio de búsqueda las palabras: cielo, purgatorio e infierno en inglés, frances y español. Esta intervención exterior transforma la operación en una metonimia icónica muy interesante. Cuando establece el criterio de búsqueda mediante palabras clave transfiere la elección de imágenes a los millares de asociaciones entre imagen y texto que hay tras cada página web seleccionada por Google.
Los diversos niveles de significación se visualizan de una manera muy directa cuando cada una de las piezas de mosaico que componen el googlegrama son observadas de cerca. ¿Cuánto hay de caprichoso y cuánto de premeditado en la disposición de las pequeñas imágenes independientes que componen la gran imagen del mosaico? Y, en todo caso, ¿quién las puso allí y por qué? ¿Quién las asoció con textos que contuvieran las palabras clave que posteriormente se utilizaron en la búsqueda? La fragmentación es una de las características principales de la era digital. Pero la propuesta de Joan Fontcuberta emerge justo un siglo después que el padre de la lingüística barajara la posibilidad de tratar los textos de la tradición literaria grecolatina como verdaderos googlegramas.