Caligramas de Luz (1993)


 


El artista recoge diversos elementos naturales (flores, hojas, ramas) de los paisajes de Mont-roig y Mallorca para colocarlos después sobre papel fotosensible y exponerlos a la luz —mediante la técnica conocida como fotograma— para que ellos mismos creen su propia representación. Estas imágenes, obtenidas sobre papeles de distintas tonalidades, conforman una suerte de mosaicos al alternarse con otras de naturaleza similar, pero que no están fijadas y que se irán degradando con el tiempo tal y como los objetos que las han originado.


Se trata de unos trabajos decorativos solo aparentemente que remiten a los estampados florales que ya antes han interesado a Fontcuberta, puesto que, en el fondo, suscitan interesantes cuestiones epistemológicas y lingüísticas. A saber, las fronteras entre la realidad y su representación, lo natural y lo artificial, y la naturaleza misma de la fotografía y su supuesta objetividad. Las formas que se nos presentan recuerdan a veces, además, ciertos trazos automáticos y caligramáticos mironianos.