El deporte visto desde el arte

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Hans Erni


 


El polifacético artista Hans Erni nació en Lucerna el 21 de febrero de 1909 y falleció el 21 de marzo de 2015 a los 106 años. Tras concluir sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, en 1928 se traslada a París. Allí a la vez que se forma,  abre su propio taller. Un año más tarde visita Alemania y se matricula en la Academia de Artes Liberales y Aplicadas de Berlín. Durante este periodo mantuvo contacto con grandes artistas como Pablo Picasso o Georges Braque.


Durante los años posteriores, y ya iniciada la década de los treinta, formó parte, junto a Brancusi o Kandinsky, entre otros artistas abstractos, de la asociación Abstraction-Création fundada en París en 1931, que surgió para contrarrestar la influencia del surrealismo encabezado por André Breton. Tras un corto periodo viviendo en Londres, en 1939 recibió un encargo, se trataba de un mural de grandes dimensiones que podría visitarse en la exposición Nacional Suiza en Zurich. Con esta obra, Suiza, tierra de vacaciones del pueblo, obtuvo su primer éxito al mismo tiempo que abandonaba la abstracción para iniciar una etapa artística distinta en la que buscar y ahondar en un estilo propio muy diferente.


Respecto a su obra, Ramon Balius i Juli, en uno de sus artículos, escribió  "[...] y en ella generalmente sobre una base filosófica, se desarrollan, entre muchos otros, temas técnicos, científicos, socio-políticos, ecológicos o deportivos." Hans siempre estuvo ligado al mundo del deporte, de joven había practicado gimnasia y durante mucho tiempo practicó el hockey sobre hierba. El deporte había sido una realidad constante en su vida y ello, junto con muchos otros aspectos de su pensamiento, quedó reflejado en su obra.


En uno de sus múltiples viajes, en esta ocasión a Sicilia, el artista entró en contacto con la idea del mundo antiguo, mostrando especial interés por "la belleza del cuerpo relacionada con motivos mitológicos". Se entiende así que su relación con el mundo del deporte se sustentaba en diferentes episodios, viajes, y aficiones de su día a día. Como apunta Ramon Balius i Juli en su artículo, cabe destacar que la realización de "[...] la ilustración en 1944 de las Olimpícas de Píndaro lo situó en la realidad del deporte de la Antigüedad, modelo del actual olimpismo". Píndaro fue un importante poeta lírico en la época antigua, a quien se le atribuyen las odas triunfales a los vencedores de los juegos de Olimpia. Sus composiciones aluden a la victoria deportiva para ensalzar el valor personal del atleta, el triunfo plasma la victoria de lo bello y lo bueno sobre lo mediocre. Con estas ideas, el artista se inspiró en la figura del atleta, con la representación de esta modalidad deportiva rendía un especial homenaje, como Balius destaca en su artículo, "a la belleza del cuerpo humano desnudo y en movimiento, es decir, vivo".




En 1983 el Comité Internacional Olímpico realizó al artista un encargo. Se trataba de una serie de obras dedicadas a los deportes olímpicos y que se destinaría a la Château de Vidy de Lausanne.  Años más tarde, realizó un mural destinado a la sala de reuniones del ICO que tituló Olimpo: Mito y Realidad.




En 1989, la Academia de Deportes de Estados Unidos le nombró "artista deportivo del año. Poco después, en 1992, con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona, Juan Antonio Samaranch, presidente del COI, le concedió la medalla de oro por su obra artística de carácter deportivo. Y en 2004 fue reconocido como “ciudadano de honor de Lucerna”.


Su extensa obra refleja una larga trayectoria artística compuesta por pinturas, grandes murales, ilustraciones, carteles, grabados, esculturas, decorados y vestuarios de teatro, entre otras muchas. Será recordado por su aportación al mundo del arte y un fuerte compromiso social que en ocasiones le produjo algún que otro incoveniente. Reconocido como el "Picasso suizo" trabajó hasta el final de sus días.


En una entrevista realizada en 2004, a la pregunta  "¿De dónde viene su pasión por el deporte olímpico?" el artista respondió:


«He sido siempre un gran deportista... He practicado regularmente gimnasia, atletismo, voleibol, esquí, equitación, hockey, natación, ¡e incluso aprendí a pilotar avionetas! En el deporte encuentro armonía, mi equilibrio interior y exterior. Pero no he pintado el deporte en sí, lo que me ha interesado ha sido siempre el hombre, como tema central».