Metamorfosis arquitectónica: nuevos usos culturales para viejos edificios

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Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

 

Uso original: Palacio de Villahermosa, banca López-Quesada,

Fecha construcción: finales del s. XVIII principios del s. XIX

Arquitecto: Antonio López de Aguado

    

 

                                                                                  

 

Uso actual: Museo Thyssen-Bornemisza

Fecha inauguración: 8 octubre 1992
Fecha rehabilitación: 1973, 1983, 1992, 2004 (ampliación)
Arquitectos: Rafael Moneo. Manuel Baquero y Francesc Plá (ampliación 2004)
Dirección: C/ Paseo del Prado, 8, 28014 Madrid
Tel: 91 3690151
Web: http://www.museothyssen.org/thyssen/home
 

 

 

 

 

Historia del edificio:

La sede del museo es el Palacio de Villahermosa, en la esquina del Paseo del Prado con la Carrera de San Jerónimo. Este edificio fue construido entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en estilo neoclásico, por Antonio López Aguado para María Pignatelli y Gonzaga, esposa del duque de Villahermosa. En el siglo XIX fue una de las mansiones más prestigiosas de la ciudad, conocida por sus fiestas y veladas artísticas. En ella tocó el piano Franz Liszt.

Fue en 1973 cuando pasó a ser sede de la banca López-Quesada, lo que implicó un cambio radical de su distribución interior para albergar despachos. Tras la quiebra del banco, pasó a manos del Estado en 1983 y fue reformado parcialmente en esos años como sede de exposiciones temporales del Museo del Prado, entonces acuciado por problemas de espacio.

Como parte del acuerdo entre el Estado español y la familia Thyssen, el edificio fue destinado al nuevo museo. Su rehabilitación como pinacoteca fue diseñada por Rafael Moneo. Las mejoras más elogiadas fueron la apertura de salas espaciosas al modo de los palacios antiguos, la importancia otorgada a la luz natural, con lucernarios controlados mediante sensores, y el cambio del acceso principal, que volvía de la Carrera de San Jerónimo a la fachada posterior, tal como era en origen. Se entendió que este acceso era más apropiado para las aglomeraciones de público al contar con jardín propio.

El museo se inauguró el 8 de octubre de 1992, con la presencia de los reyes. En 2004 se amplió para albergar la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza mediante la suma de dos edificios colindantes, pertenecientes a la familia Goyeneche, el primero de ellos mandado construir por el Conde de Guaqui y el segundo por la Duquesa de Goyeneche. Estos edificios fueron reformados por Manuel Baquero y Francesc Plá, y se conectan por un ángulo al Palacio de Villahermosa. Sus salas repiten, en colores y materiales, la estética del primer edificio. (Fuente: Wikipedia)

Actividades:

Situado casi enfrente del Museo del Prado y muy cerca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, este nuevo museo, de cuya remodelación se encargó el arquitecto Rafael Moneo, era la piedra angular que faltaba para que el triángulo del arte se convirtiera por fin en realidad. Con la presencia en Madrid de la colección Thyssen-Bornemisza, la colección privada más importante del mundo hasta que en junio de 1993 la adquiriera el Estado español por 350 millones de dólares, pocas ciudades podrán ofrecer un mayor atractivo a cualquier amante del Arte. Una de las características más destacadas del Museo es su carácter complementario con respecto a las colecciones del Museo del Prado en lo que a pintura antigua concierne, y del Museo Nacional Reina Sofía en pintura moderna, aportando movimientos y estilos como los primitivos italianos y neerlandeses, Renacimiento alemán, pintura holandesa del siglo XVII, Impresionismo, Expresionismo alemán, Constructivismo ruso, la Abstracción geométrica y el Pop. Y en lo que resulta singular es en la muestra de pintura norteamericana del siglo XIX, prácticamente desconocida en Europa y que en el Museo ocupa dos salas.

Los orígenes y desarrollo de la colección Thyssen-Bornemisza ofrecen una de las más fascinantes historias del coleccionismo privado. Aunque la Colección era ya conocida en todo el mundo, cuando en octubre de 1992 se abrió al público el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y pudo verse por primera vez en su conjunto el núcleo principal, una de las mayores causas de admiración fue el hecho de que tal cantidad de obras y de tal calidad hubiesen sido el resultado de tan sólo dos generaciones de coleccionismo. Se trataba, sin duda, de la colección privada de arte más importante de este siglo. Efectivamente, aunque con un breve pero interesante precedente relativo a August Thyssen, abuelo del barón, la historia de la colección Thyssen-Bornemisza es fruto del afán coleccionista del Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y de su padre Heinrich, primer Barón Thyssen-Bornemisza. Éste, que inició la colección en los años 20 de este siglo, se dedicó sobre todo al arte antiguo, reuniendo, hasta 1947, año de su muerte, alrededor de 525 cuadros. En 1930, en la Alte Pinakothek de Munich, el público tuvo la oportunidad de contemplar la primera exposición de las obras reunidas por él. Dos años después, para albergar una colección que crecía sin cesar, el barón compró al príncipe Leopoldo de Prusia Villa Favorita, en la localidad suiza de Lugano. A su muerte, la colección se dispersó en parte entre sus herederos, y el menor de sus cuatro hijos y heredero del título, el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, se dedicó a reunirla de nuevo, comprando las obras a sus parientes. En una etapa inicial siguió adquiriendo pintura antigua y, a partir de los años 60, inició la colección de Maestros Modernos. Su interés se concentró al principio en las obras del Expresionismo alemán, un arte considerado "degenerado" por los nazis, que destruyeron gran parte de estas obras. Poco a poco, la fascinación que sentía por los expresionistas alemanes le condujo a la adquisición de obras de artistas de vanguardia rusos y otros pioneros del arte abstracto. Y así, llegó a hacerse con importantes obras impresionistas, postimpresionistas, pintura europea de principios de siglo, pintura inglesa de la postguerra - Francis Bacon, Lucian Freud, etc. - y pintura norteamericana de los siglos XIX y XX.

Villa Favorita se quedó pequeña - allí no se podían exponer más que 300 cuadros - y el barón decidió buscar un nuevo hogar para sus obras. La proximidad del Museo del Prado y la calidad del edificio de Madrid que le ofreció el Estado español, le decidió a traer la colección a España. Y es en esta ciudad, en el decimonónico Palacio de Villahermosa, donde se puede contemplar por primera vez la Colección casi completa. La instalación definitiva de la colección en España parecía la culminación de esa relativamente corta pero intensa trayectoria coleccionista, pero no ha sido así. Carmen Thyssen-Bornemisza ha recogido el testigo y, continuando con la tradición familiar, tiene desde hace unos años su propia colección, que recoge por un lado la herencia de su esposo y, por otro, continúa ampliándose con nuevas adquisiciones. (Fuente: Museo Thyssen Bornemisza)