Metamorfosis arquitectónica: nuevos usos culturales para viejos edificios

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Museo Barjola, Gijón

 

 

Uso original: Casa palacio de los Jove-Huergo y capilla anexa

Fecha construcción: 1676

Fotografías: Museo Barjola

 

 

  

                                                                                         

 

Uso actual: Museo Barjola

Fecha inauguración: 1988

Dirección: C/ Trinidad, 17, 33201 Gijón

Tel/Fax: 985 357939 / 985 176231

Web: http://www.museobarjola.es

Email: mbarjola@princast.es

 

 

 

 

Historia del edificio:

El museo se ubica en un edificio histórico situado en el casco antiguo de la ciudad conocido como el Conjunto de la Trinidad y que da nombre a la calle, se compone del Palacio de Jove-Huergo y su capilla anexa acabado de construir en 1676, como consta en la inscripción fundacional colocada en un lateral de la capilla, y que constituye uno de los mejores exponentes de arquitectura barroca local.

Este conjunto propiedad de Cajastur fue cedido al Gobierno del Principado de Asturias como sede del museo. El palacio lo constituyen dos edificios yuxtapuestos de planta rectangular divididos en tres plantas. En ambos cuerpos hay una simétrica distribución de huecos y los pisos se separan por una línea de impostas. Un escudo con las armas de Hevia, Miranda y Lavandera, situado en el eje central del edificio es el único elemento decorativo de la fachada. Frente a la sobriedad del palacio destaca la capilla adosada la izquierda de este, con planta de nave única, dividida en dos tramos. La fachada soporta una monumental portada barroca, estructurada por un hueco adintelado recorrido por pilastras molduradas. Sobre el dintel un panel alberga el escudo de los Jove y se corona por un frontón semicircular con luneto que ilumina el coro. La fachada finaliza con una graciosa espadaña rematada por un frontón curvo. Tanto el frente del palacio como la capilla son de buena sillería.

El interior de la nave se cubre con bóveda de arista, y el presbiterio con cúpula sobre pechinas decoradas con las figuras de los cuatro evangelistas. A ambos lados del presbiterio hay dos hornacinas de piedra rematadas con frontón partido.

La Capilla de la Trinidad fue restaurada en 1963, y en 1989 todo el conjunto se rehabilitó como Museo de Pintura Barjola, según proyecto de los arquitectos José Antonio Galea Fernández y Álvaro Llano.

Esta rehabilitación, conservó la fachada delantera y los elementos constructivos de la capilla, reconstruyéndose el interior del palacio atendiendo a necesidades museográficas que generaron espacios luminosos, diáfanos, interrelacionados entre si y articulados torno a un gran patio central a modo de vestíbulo desde donde se accede a la capilla, a las tres plantas superiores, a la hemeroteca y a las zonas de almacenaje y oficinas. Ese espacio está rematado por un lucernario que, junto con los ventanales de la fachada, dotan de luminosidad al conjunto.

El espacio rehabilitado dejó aproximadamente 1.500 m² de superficie expositiva. A estos efectos la Capilla de la Trinidad es el lugar tradicionalmente dedicado a las exposiciones temporales mientras que el resto de las plantas y huecos del museo albergan la colección permanente de obra de Juan Barjola. En los últimos años la especialización de las exposiciones temporales del museo en escultura e instalaciones se ha ido abriendo a nuevas formas artísticas —pintura, fotografía, obra gráfica—, por lo que varias veces al año se descuelga parte de la colección permanente para albergar estas muestras que no tienen cabida en el peculiar espacio que la capilla propone.

El Museo Barjola está financiado y dirigido por el Gobierno del Principado de Asturias, a través de la Consejería de Cultura y Turismo. (Fuente: Museo Barjola)

Fondos:

El 9 de marzo de 1985 Juan Galea Barjola y su esposa Honesta Fernández Calzón formalizan una generosa donación al Gobierno del Principado de Asturias.

Como motivación Juan Barjola destaca: el hecho de estar casado con una asturiana, de la que en todo momento y durante su ya dilatada vida matrimonial recibió ayuda, comprensión y estímulo para la realización de su obra, y el conocimiento de la preocupación e inquietudes culturales por parte de las instituciones asturianas, todo lo cual determina la voluntad del artista para efectuar la donación.

Esta se materializa en seis obras con destino al Museo de Bellas Artes de Asturias y en más de un centenar de obras para formar la colección permanente del Museo Barjola, con la condición de disponer de una sede que permita su exhibición inseparable en el edificio que a tal efecto se procure y habilite.

También se precisa que esta donación se entienda como mínima, por lo que en años posteriores, concretamente en 1992, 1993 y 1994 Juan Barjola volvió a depositar obras en el museo, actualizando y completando la colección del centro. La mayor parte de las obras son oleos sobre lienzo, pero también se incluye obra gráfica (aguafuertes), y dibujo (tintas chinas).

Estas obras nos acercan al universo de Juan Barjola, que es denso, drámático y comprometido, crónica existencial y desgarrada de la realidad y de la humanidad.

Permiten observar la temática recurrente del pintor que se puede agrupar en diversas series: suburbios, multitudes, niños, maternidades, violencia y guerra, erotismo, perros, mujeres, retratos apócrifos, prostíbulos, tauromaquias, camerinos, mundo onírico o crucifixiones, temas propios del mundo barjoliano presentes a lo largo de toda la obra de Barjola.

De este modo Asturias posee la más importante colección pública de obras del pintor extremeño, maestro indiscutible del expresionismo figurativo del pasado siglo en España, pero también, y mediante esta donación, en Asturias se genera un museo que complementa la exhibición de esta espléndida colección permanente con la de muestras temporales de arte contemporáneo y la celebración de actos culturales diversos. (Fuente: Museo Barjola)