Héroes de papel

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La historia

Un guerrero apache, que actúa en solitario, toma partido por dos hombres blancos que conducen un carromato cuando éste está a punto de ser alcanzado por un grupo de indios de su misma tribu. Ni perseguidos ni perseguidores salen de su asombro, ante la desconcertante actitud del indio apache, que se retira apesadumbrado al tiempo que dirige estas palabras a su caballo: «iAl galope, Halcón! ¡Triste destino el nuestro! ¡Tratar de imponer la paz entre indios y blancos y sin embargo ser odiado y perseguido por unos y otros!».

Al mismo tiempo, en el rancho Tres Ceros, el señor Leisen, su propietario, explica a una joven que ha ido a visitarle una historia acontecida años atrás y que ahora nuevamente ha cobrado actualidad. La joven, que responde al nombre de Ana, escucha aterrada la siguiente historia:

Veinte años atrás la hacienda del señor Leisen fue asaltada por el jefe apache, Oso Gris. Durante el asalto, el tal Oso se apoderó de su esposa y de un hijo de corta edad. En años sucesivos, el infortunado señor Leiten empleó toda su fortuna en reclutar valerosos hombres que le ayudasen a recorrer el hostil territorio en busca de una pista que le permitiera encontrar a su mujer e hijo. Todo infructuoso.

Hasta que, pocos días antes, un joven guerrero apache se había presentado ante él, después de franquear una ventana de la hacienda, diciéndole que era su hijo, y que su madre —su esposa— acaba de ser asesinada por Oso Gris, después de que ella le hubiese revelado el nombre de su verdadero padre.Un secreto que había guardado durante veinte años, ya que desde que fueron secuestrados pesaba sobre ella la amenaza del caudillo indio, que no era otra que la muerte para ambos si algún día revelaba al joven su verdadera paternidad. De manera que el que ahora le hablaba, el joven guerrero al que todos llaman Apache, creció creyéndose hijo de Oso Gris.

El señor Leiten no acaba de creerse lo que el joven le cuenta, y Apache tendrá que iniciar una nueva vida en la que unos —los indios— y otros —los blancos— tendrán motivos para querer vengarse. Aunque como se puede imaginar el lector, nadie tiene más motivos de venganza que él mismo. ¡Que se prepare Oso Gris!. Fuente: Baena, Paco. La magia de Maga desde la nostalgia. Barcelona; Glénat, 2002, pp. 128-129. COM 10