Francesc Torres

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Obra

Considerado como uno de los artistas más filosóficos de nuestro tiempo, este catalán ha seguido una trayectoria marcada tanto por el contexto histórico en el que ha vivido, como por las consecuencias de una vida desarrollada en diferentes ciudades y continentes. Como él mismo afirma, “esta posición entre dos realidades te concede una perspectiva distinta, una manera diferente de contemplar las cosas que, en caso contrario, no tendrías”.


Poeme, 1968.La trayectoria artística de Torres empieza, como él mismo asegura, en 1968, cuando concibe sus múltiplos de poliéster o de cartulina. Piezas geométricamente limpias y cercanas al arte minimalista, aunque también al pop art dado su carácter de elementos de fabricación múltiple. Pertenecen a estos primeros años obras como Poème, Suspensión (1969), Meniscos (1969), o Informe sobre la existencia de un triángulo luminoso en Sheridan, esquina Belmont y Trazando una diagonal (1972). En estas primeras obras parece ya que Torres quería borrar las fronteras entre los distintos lenguajes artísticos, algo revelador de su posterior labor como instalador.


En los años 70 abandona España. Rompe con el pasado. Se instala en París y después en Nueva York. Es una etapa de encuentro consigo mismo que le lleva a alcanzar a mediados de esta década su época de madurez, consigue no sólo ubicarse en una posición clave del arte internacional, sino que protagoniza un paso adelante que, en cierta forma se enlaza con otras culturas y otros caminos de especulación intelectual. En un momento en el que las ideologías y discursos van desapareciendo, el arte se convierte en una expresión de libertad, un camino en la búsqueda de la propia identidad.


Es un momento en el que tiene lugar también un hecho histórico muy importante y significativo en la obra de Torres. El 20 de noviembre de 1975 muere Franco, algo que marcó una frontera en la obra de Francesc Torres. De hecho, en enero de ese mismo año, el artista ya había realizado una instalación-performance titulada Casi como durmiendo en la que aparecía él dormido en una cama junto a la pared de la galería oscurecida, y detrás de él se proyectaba una película sin fin que lo representaba mordiéndose las uñas. Mientras, a la derecha y a la izquierda de la pantalla, se veían dos grandes diapositivas de Franco y del abuelo de Francesc. Una obra que analizaremos detenidamente más adelante.


Logic and the termites, 1992.Vivir en Estados Unidos y asumir su nueva nacionalidad suponía una ruptura con este pasado y una apertura y libertad gracias a la cual podría abordar asuntos de interés para toda la humanidad. Entra así en una etapa clásica, con instalaciones de mediano tamaño, realizadas con un presupuesto moderado.


 


History and farce, 1992.Ya en los años 90, se observa en su obra un predominio del espacio sobre la materia, si bien sigue transformando el espacio, un concepto que junto con el tiempo es una de los elementos fundamentales de su obra. Asimismo, como ya hemos mencionado, la crítica al fascismo marca también muchas de sus obras, una preocupación de la que nacen instalaciones como Cincuenta lluvias (1991), Memorial (1992) y Crónica del extravío (1992). El hilo conductor de su extensa obra pasa por esa crítica radical al momento histórico que le ha tocado vivir, un conjunto de preocupaciones políticas y sociales que ha abordado a través de distintos medios de expresión: el arte conceptual, el arte de proceso, el body art o la estética minimalista.


En varias ocasiones Torres se ha referido a su obra. De ella dice: “Es una reacción virulenta ante el caldo de cultivo ideológico e histórico que vive España una vez finalizada la transición política del franquismo a la democracia".