Anthony Gormley

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Obra

“Me sirvo de mi propio cuerpo como inicio de las obras. Al retirarme, el molde es muy importante, ya que se establece como un negativo fotográfico tridimensional de mí mismo que indica un espacio en el que una vez estuvo un ser humano. Pero además es una invitación al espectador para que ocupe ese espacio. De este modo, las ausencias están ahí para reforzar las presencias, pero no en términos dramáticos, sino con el fin de crear intensidad.”

 Sieve, (tamiz) 1996-97.

 

ANTONY GORMLEY

Gormley está considerado como uno de los grandes renovadores de la escultura contemporánea, y es sobre todo valorado por haber devuelto al cuerpo humano la preponderancia de la que había disfrutado durante siglos dentro del terreno de la escultura y que había perdido con la llegada de las vanguardias. Su obra, de gran proyección internacional, ha podido verse en espacios tan prestigiosos como la Bienal de Venecia, la Documenta de Kassel, la Whitechapel Gallery, la Tate de Saint Ives o el White Cube.

Las figuras de Gormley, revestidas de plomo, de cemento o de bronce; alineadas –como Insiders (1998)-, enfrentadas –como Parallel Field (1990)- o suspendidas en el aire –como Critical Mass II (1998)- provocan en el espectador sensaciones encontradas de familiaridad y extrañeza.

Sus primeras obras austeras, desnudas, despojadas de toda vestidura, están influidas por el budismo y los postulados místicos cristianos. En ellas el artista medita sobre el universo, el entorno, la tierra y la naturaleza, situándose así, en posiciones cercanas al minimal y el land art.

En los años setenta, Gormley desarrolla una serie de obras en las que destaca la experimentación y el carácter procesual de su trabajo. En Flat Tree (1978) recrea los anillos de un tronco, para recrear el paso del tiempo en un espacio insondable. Ya en estas obras se muestran las dos preocupaciones del artista: la figura humana y el espacio.

Flat Tree, 1978.

 

Una de sus obras más conocidas es la monumental escultura, El Ángel de Gateshead, está se ha convertido en la seña de identidad del norte de Inglaterra, una zona arrasada económicamente por la reconversión industrial. Se trata de una escultura inmensa, con alas de aeroplano y sin ninguna ornamentación, imagen de un pueblo que vio salir de sus fundiciones los monstruos de acero que permitieron al progreso avanzar hasta su completa autodestrucción.

Angel Of The North [Gateshead], 1995/98.

 

Otro de sus trabajos claves es Critical Mass (1995) (1998), este término en termodinámica, define el momento inmediatamente anterior a una explosión nuclear y le sirve al artista para dibujar ante nosotros el panorama desolador de la tortura y el sufrimiento al que está sometida la humanidad.

Decenas de cuerpos aparecen retorciéndose, tirados, colgados, apoyados en las paredes, como si hubiera habido una gran explosión y estos cuerpos de acero hubieran sido esparcidos violentamente, creándonos una sensación de angustia y opresión.

Critical Mass, 1998.

 

También se pone de relieve esta angustia en obras como Out of this world (1983-84), consistente en la yuxtaposición de dos figuras, colocadas una sobre otra. Aquí, una cabeza de plomo de grandes dimensiones tendida en el suelo, con rasgos apenas esbozados, sirve de apoyo a una reducida figura de terracota. De cuclillas sobre la cabeza, la figura de terracota esconde su rostro detrás de un brazo, alejándose del mundo.

La opresión, asimismo, figura en la obra Critical Mass II (1998), aquí el artista vuelca sobre el espectador una serie de figuras colgadas por los pies desde el techo. 

Out Of This World 1983 – 84. Critical MassII, 1998Critical Mass 1998.